Yulimar, Duplantis, Holloway: Festival de récords mundiales en la clausura - 800Noticias
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EFE

La venezolana Yulimar Rojas (15,74 en triple), el sueco Armand Duplantis (6,20 en pértiga) y el estadounidense Grant Holloway (7.29 en 60 m vallas) ofrecieron este domingo un festival de récords del mundo en la jornada de clausura de los Mundiales en pista cubierta, que durante tres días se han disputado en el Stark Arena de Belgrado.

Etiopía terminó al frente del medallero con 9 preseas (4 de oro, 3 de plata y 3 de bronce), por delante de Estados Unidos (3, 7, 9) y de Bélgica (2 de oro), en tanto que España, con un oro (Mariano García en 800) y una plata (en relevos 4×400), empató en el sexto puesto con Bahamas, Brasil, Francia, Portugal y Ucrania.

Yulimar Rojas escribió, con 26 años, una nueva página en la historia del atletismo con su tercer título de triple salto en pista cubierta, una gesta sin precedentes, y un nuevo récord mundial que le acerca un poco más a su objetivo de convertirse en la primera mujer que supera los 16 metros.

Tenía el récord mundial absoluto con los 15,67 metros que le dieron el título olímpico en Tokio 2020, y el de pista cubierta en los 15,43 que alcanzó hace dos años en la reunión de Madrid.

Le acompañaron en el podio la ucraniana Maryna Bekh-Romanchuk, que pulverizó su marca personal en el último salto con 14,74, y la jamaicana Kimberly Williams con 14,59, mientras que la española Ana Peleteiro, bronce olímpico en Tokio 2020 y compañera de entrenamientos de Yulimar, acabó octava con 14,30.

Desde el 14 de agosto de 2016, cuando sólo cedió ante la colombiana Caterine Ibargüen en la final olímpica de Río, Yulimar asumió la primacía del triple salto bajo la dirección del cubano Iván Pedroso en Guadalajara. Campeona mundial bajo techo ya aquel mismo año en Portland, después retuvo la corona en Birmingham 2018, ganó dos Mundiales al aire libre (Londres 2017 y Doha 2019), el oro olímpico en Tokio y batió el récord del mundo tanto al aire libre (15,67) como en pista cubierta (15,43).

La incógnita residía en comprobar si Rojas adornaría o no su nuevo título con un récord mundial, superando el que logró en febrero de 2020 en Madrid con 15,43. En la misma capital de España, hace solo 18 días, se había quedado a dos centímetros en su primera competición en casi seis meses.

En su primer salto, técnicamente imperfecto, sentenció la contienda con 15,19. Ya tenía el oro. A partir de ahí tenía que arriesgar en busca de un nuevo récord, que se hizo esperar hasta el último intento. Pidió palmas al público, se animó con sus gritos característicos en la cabecera de pista, enfiló el pasillo y aterrizó a 15,74 metros de la tabla.

Peleteiro, bronce en el Mundial en sala anterior, empezó con su mejor marca del año (14,30), cuarta en el primer turno, y estuvo litigando con el despegue sin conseguir mejorar ya su primer registro.

Duplantis añadió un nuevo título a su colección con un salto de 6,20, nuevo récord del mundo, en una final que tuvo en el podio a los mismos que en los Juegos Olímpicos de Tokio 2020, aunque esta vez la plata fue para el brasileño Thiago Braz (5,95) y el bronce para el estadounidense Christopher Nilsen (5,90).

Necesitó agotar los tres intentos, pero Duplantis pudo, finalmente, regalar al público una nueva plusmarca mundial, la segunda en trece días y en la misma pista.

Duplantis, de 22 años, no podía descuidarse, pues se enfrentaba a tres miembros del club de los seis metros, incluido el estadounidense Chris Nilsen, subcampeón olímpico en Tokio 2020, que sólo dos días antes del último récord mundial del sueco se elevó a 6,05 metros en Rouen (Francia).

Ahora el objetivo del sueco era el título mundial, pues no tenía ninguno. En los Mundiales al aire libre de Doha 2019 fue segundo, tras el estadounidense Sam Kendricks, y en la edición anterior en sala, hace cuatro años, era todavía un juvenil cuando debutó en Birmingham con un séptimo puesto.

«Mondo» empezó a competir con el listón en 5,60, que superó a la primera, renunció a la siguiente altura y regresó en 5,85, que igualmente saltó a la primera, igual que los 5,90 y los 5,95. Cuatro saltos limpios en dos horas y media.

Nilsen no pudo ya con esta altura y hubo de resignarse al bronce. Braz sí. Rozó el listón, pero la barra se quedó arriba. Los 5,95 eran su mejor marca bajo techo y récord sudamericano.

Cuando Braz falló en 2,05, Duplantis, que sí había superado esa altura, se quedó solo frente al listón en 6,20. A la tercera, rozando levemente el listón, fue la vencida.

En las vallas, Gran Holloway obtuvo el título con una marca de 7.39 dos horas después de haber igualado su récord mundial de 7.29 en las semifinales, mientras el español Asier Martínez se quedó a cuatro centésimas del bronce.

La medalla de plata fue para el francés Pascal Martinot-Lagarde con 7.50 y el bronce para el estadounidense Jarret Eaton (7.53). El campeón español, cuarto con 7.47, no pudo culminar su remontada con un podio.

Desde que tenía 16 años, y ahora tiene 24, Holloway no ha perdido una sola carrera de 60 metros vallas.

La final de 1.500 deparó una relativa sorpresa. El etíope Samuel Tefera doblegó en el esprint al campeón olímpico, Jakob Ingebrigtsen, para revalidar su título mundial en pista cubierta con una marca de 3:32.77 (récord de los campeonatos), aprovechando el desgaste del noruego, que tiró del grupo desde la salida.

Tefera dejó hacer a Ingebrigtsen, que pasó el 400 en 55.88 y el 800 en 1:53.93. Se colocó a su altura en la última curva y en la breve recta final lo dejó clavado. El noruego fue segundo con 3:33.02 y el bronce fue para el keniano Abel Kipsang con 3:33.36.

En la última reunión de Lievin (Francia), Ingebrigtsen, de 21 años, había batido el récord mundial en pista cubierta de Tefera con una marca 3:30.60, y en las once carreras en que se habían enfrentado antes, la victoria siempre le había sonreído al noruego.

Por la mañana, Selemon Barega, campeón olímpico de 10.000 metros, se había hecho con el título de 3.000 con un tiempo de 7:41.38 liderando un doblete etíope con Lamecha Girma (7:41.63), plata olímpica y mundial en obstáculos, mientras el español Adel Mechaal, que aspiraba al podio, terminó séptimo con 7:43.60.

La medalla de bronce fue para el británico Marc Scott con un registro de 7:42.02.

En altura, con un salto de 2,34 al primer intento, Woo Sanghyeok dio a Corea del Sur la primera medalla de oro en unos Mundiales de atletismo en pista cubierta.

El suizo Loic Gasch logró la medalla de plata con 2,31 y con esa misma marca compartieron el bronce el italiano Gianmarco «Gimbo» Tamberi, campeón olímpico en Tokio al alimón con el catarí Mutaz Essah Barshim, y el neozelandés Hamish Kerr, «el kiwi volador», como se le conoce en el mundillo atlético.

El brasileño Thiago Moura, que también saltó 2,31, se quedó sin presea por mayor número de nulos, con el consuelo de un nuevo récord sudamericano en pista cubierta.

Por primera vez desde la edición de Valencia en 2008, en los Mundiales bajo techo no estuvo Barshim, que ganó el título en Sopot 2014 y la medalla de plata en Birmingham hace cuatro años.

El público serbio encontró el oro que anhelaba gracias a Ivana Vuleta (antes Spanovic), que dominó la longitud con un salto de 7,06, el mejor del mundo esta temporada.

La nigeriana Ese Brume ganó la plata con 6,85 y la británica Lorraine Ugen el bronce con tres centímetros menos, mientras que la española Fátima Diame, otra discípula del cubano Iván Pedroso, como Yulimar, terminó séptima con 6.71, su mejor marca del año.

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