Santo Toribio de Mogrovejo, Patrono del Episcopado Latinoamericano - 800Noticias
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En Perú, el 27 de abril la iglesia celebra a Santo Toribio de Mogrovejo, abogado y profesor de la universidad de Salamanca que nació en 1538 en España. Siendo laico lo nombraron principal juez de la inquisición en Granada; ahora bien, dada la situación tan critica que se estaba viviendo en América Latina pues los conquistadores y las personas de poder estaban cometiendo o permitiendo abusos contra los nativos, el Papa Gregorio XIII propuso a Toribio de Mogrovejo para enviarlo como arzobispo de Lima, que en ese entonces comprendía gran parte de Latinoamérica.

Toribio aceptó aunque no era sacerdote, por eso recibió el orden sacerdotal y de inmediato fue nombrado obispo y luego arzobispo en 1580. Desde España Toribio viajó por barcó a Perú y al llegar comenzó a aprender los idiomas que quechua y aymara, para poder estar mas cerca de los fieles y comunicarse con ellos; esto favoreció el incremento de las conversiones, al mismo tiempo construyó iglesias, conventos, hospitales, abrió el primer seminario en América Latina que se mantiene hasta el día de hoy.

También se preocupo por rescatar la disciplina eclesiástica y se enfrentó abiertamente a los conquistadores, personas de poder y sacerdotes que habían cometido o permitido abusos contra los nativos, incluso, a muchos les negaba la confesión y la comunión pues continuaban maltratando a los indígenas. El poder civil lo persiguió y lo calumnió, pero el siguió en su defensa de los nativos argumentando que a quien siempre se debe tener contento es a Cristo.

Le dió el sacramento de la confirmación a Santa Rosa de Lima, San Martín de Porres, San Juan Macías y contó con el apoyo del misionero San Francisco Solano.

A veces iba a pie y otras veces a caballo por ciudades muy lejanas mientras para evangelizar y un día se encontró con un mendigo y como no tenía que darle, le entregó su camisa. Santo Toribio fue uno de los principales voces del primer concilio de Lima en el cual se crearon normas de evangelización adecuadas para promover la dignidad de los indios.

Mandó a imprimir el catecismo en Queshua y en Aymara. Cada dos años reunía a los obispos de su arquidiócesis y cada 7 años a los de las arquidiócesis vecinas para meditar sobre cómo ser católicos en el nuevo mundo, celebró trece sínodos diocesanos que ayudaron a cumplir con las normas del Concilio de Trento y a la independencia de la iglesia del poder civil.

Fue uno de los santos que más practicó la sinoladilad, tanto en el tercer concilio limense, como en todos los encuentros que tuvo a lo largo de su carrera. Toribio de Mogrovejo supo situarse en un momento álgido de la historia y generar una iglesia capaz de acompañar a la gente y proponerle formas de vida con un testimonio cristiano profundo, capaz de convencer y generar algo totalmente nuevo.

Toribio cayó enfermo y falleció el 23 de marzo de 1606; en su testamento dejó a sus empleados sus efectos personales y a los pobres el resto de sus propiedades. San Juan Pablo II lo declaró patrono del Episcopado Latinoamericano y Santo Padre de América,

Amigos, el ejemplo de Toribio de Mogrovejo es como para seguirlo porque evangelizó a un pueblo muy sufrido y diversificado, buscando que la iglesia fuera misionera, espiritual, santa, pero también una iglesia capaz de dar vida y esperanza a todos con la mente y el corazón puesto en Dios porque con Dios siempre ganamos.