San Juan de Dios, fundador de la Orden Hospitalaria y patrono de los bomberos - 800Noticias
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Religión

Por: María García de Fleury

Juan nació en Montemayor el nuevo, Portugal, el 8 de marzo de 1495, un sacerdote español lo llevó a Oropeza, España, y a sus 9 años lo dejó en la familia de un pastor de la localidad donde tuvo una educación cristiana.

De joven, Juan ingresó en el ejercito del rey Carlos V, fue a África queriendo rescatar con su libertad a los cristianos mantenidos cautivos por los moros, allí Juan presenció la pérdida de la fe de un compañero que pasó de católico a musulmán. Impresionado, rezó a la santísima virgen María por la vuelta de su amigo a la fe cristiana, pidió auxilio y consejo a los padres franciscanos, se confesó y el sacerdote al conocer su historia y ante el peligro que Juan corría lo mandó a volver a España.

Juan obedeció y regresó a Gibraltar donde inauguró el apostolado de la página impresa, recorriendo pueblos y aldeas alrededor de Gibraltar vendiendo libros y cuadros religiosos prácticamente sin ningún margen de utilidad para poder ponerlos al alcance de todos.

En ese tiempo tuvo la visión del niño Jesús, quien le dijo que, en Granada estaría su cruz y su salvación. Llegó a Granada y un día escuchó la predicación del padre Juan de Ávila, quedó tan impresionado que distribuyó sus bienes terrenales y empezó a caminar por las calles dándose golpes de pecho y clamando por la misericordia de Dios. Lo empezaron a tratar como un loco, le tiraban piedras y lo llevaron al manicomio donde lo trataban muy mal para que dejara las locuras.

El padre Juan de Ávila logró que saliera de allí y que adoptara otro método para reparar por su vida pasada. Juan hizo una peregrinación a Santiago de Compostela y al santuario de Nuestra Señora de Guadalupe, donde la virgen le reveló la naturaleza de su vocación, aprendió el trabajo de enfermero y de regreso a Granada se consagró al servicio de los enfermos y los pobres, alquilando una casa donde cuidar de ellos, proveyéndoles de todo lo necesario.

Buscaba en la ciudad a los enfermos, los cargaba sobre sus hombros a los que estaban impedidos para caminar, por algún tiempo estuvo solo en su trabajo caritativo, buscaba por las noches las provisiones necesarias y durante el día atendía las necesidades de sus pacientes y las necesidades ocasionales del hospital.

Pronto recibió la colaboración de sacerdotes y médicos voluntarios.

El obispo del lugar, llamado Don Sebastián Ramírez, impresionado con su labor, lo llamó y le regalo un hábito negro que usó siempre y es el que usaron sus seguidores. El obispo le impuso el nombre que le había dado el niño Jesús, Juan de Dios.

Lo primeros dos compañeros de Juan de Dios fueron Antonio Martín y Pedro Velazco, y formaron el núcleo de una formidable congregación de laicos consagrados. Entre los muchos milagros de Juan de Dios durante un gran incendio que hubo en el hospital de Granada pasando el mismo ileso entre las llamas.

Su caridad sin límites se extendía a viudas, huérfanos, desempleados, estudiantes, pobres y mujeres perdidas. Con Juan de Dios se inicia el voluntariado y la fundación de los hospitales modernos; después de trece años de mucha mortificación, incesante oración, y dedicación a sus pacientes falleció el 8 de marzo de 1550 a los 55 años convencido de que su trabajo de esos años en el hospital, eran del agrado de Dios y que con Dios ¡siempre ganamos!