San Bonifacio, apóstol de los alemanes, por María García de Fleury - 800Noticias
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Por María García de Fleury

El nombre original de San Bonifacio era Winfrid, nació en Inglaterra y de niño escuchó la conversación de unos monjes en su casa y desde ese momento resolvió hacerse monje. Lo enviaron a la vecina abadía benedictina de Exeter para que recibiera educación y luego a la abadía de en la diócesis de Winchester. Al finalizar sus estudios fue nombrado director de la escuela.

Su habilidad docente atrajo muchos estudiantes y para ellos escribió una gramática que aún se conserva y la cual fue copiada y circulada entre otros monasterios. A los 30 años fue ordenado sacerdote benedictino, predicaba y se dedicaba al trabajo administrativo. Pronto, Winfrid y otros monjes se dieron cuenta que en el norte de Europa y la mayor parte de Europa Central estaban en la oscuridad pagana y Winfrid sintió la necesidad de ir a predicar, sobre todo a los que son hoy los Países Bajos, consiguió el consentimiento de su abad y junto con dos compañeros partieron hacia allá, pero por problemas de la guerra tuvieron que regresar.

El padre Winfrid fue hablar a Roma con el Papa y en ese encuentro el Papa le cambió el nombre de Winfrid por el de Bonifacio, que significa afortunado. Bajó junto con sus compañeros, cruzó los bajos Alpes viajó a través de Baviera hasta Hesse en Alemania, allí trabajó para los paganos y no se limitaba a ninguna diócesis, por eso el papá Gregorio II lo consagró como obispos regional con jurisdicción general sobre las partes de Alemania y al este del río Rin que viven en el error y a la sombra de la muerte.

Armado por la autoridad tanto de la Iglesia como del poder civil, el prestigio de Bonifacio aumentó enormemente, comenzó a erradicando la supersticiones paganas que afectaban gravemente la estabilidad de sus conversos, muchos de los pueblos primitivos eran adoradores de árboles y del dios del trueno a quien llamaban Thor. En un día anunciado públicamente y en medio de una multitud asombrada, Bonifacio y algunos de sus seguidores se dirigieron hacia el árbol sagrado de Thor que era un roble y lo atacaron con hachas, lo tumbaron al suelo y lo partieron en cuatro partes.

Los aterrorizados miembros de la tribu que habían esperado que un castigo cayera instantáneamente sobre los que estaban destruyendo su dios,  vieron que su Dios era incapaz de proteger incluso su propio santuario. Para conmemorar la victoria Bonifacio construyó una capilla en el lugar y desde entonces la obra de evangelización en Hesse, Alemania prosiguió con paso firme convirtiendo al cristianismo a muchos paganos.

En otro momento, Bonifacio encontró algunos sacerdotes celtas e irlandeses indisciplinados, con creencias heréticas y otros que vivían vidas inmorales; con mucha firmeza restableció el orden entre ellos. Recorrió ciudades pueblos, organizó, fundó iglesias, monasterios de monjas y de monjes, hablaba de Jesucristo a ricos, pobres, reyes y labriegos, su acción no tenía límites, su celo apostólico era increíblemente grande y aunque Bonifacio fue principalmente un hombre de acción, su legado literario es extenso.

El 5 de junio del año 755 un grupo de fanáticos enemigos de Jesucristo lo apresaron y mataron junto con otros 52 compañeros, en Bonifacio destacan dos características: su ortodoxa cristiana y su fidelidad al Papa de Roma porque él sabía que con Dios ¡siempre ganamos!

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