Sagrado Corazón de Jesús en ti confío, por María García de Fleury - 800Noticias
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Religión

Por: María García de Fleury

La devoción al Sagrado Corazón de Jesús tiene una larga historia, en vida de Jesús, Juan, de quien dicen que era el discípulo que Jesús más amaba recostó su cabeza en el corazón de Jesús en la última cena y fue él el primero en reconocer a Jesús resucitado a la orilla del lago de Galilea.

Todos amaron y meditaron acerca del corazón traspasado de Jesús, del que habla el evangelio de San Juan, y que la mística medieval interpretó como herida que manifiesta la profundidad de su amor pasando por las revelaciones a Santa Margarita María de Alacoque en el siglo XVII.

Así fue como hacía finales del Siglo XVII la espiritualidad Jesús-céntrica comenzó a configurarse como devoción al Sagrado Corazón de Jesús. El culto al Sagrado Corazón de Jesús en el siglo XIX desarrolló una dinámica apostólica con el apostolado de la oración. El papa Pío XII llegó a escribir una encíclica sobre el Sagrado Corazón de Jesús llamado Haurietes aquas en 1956.

Esta devoción al Corazón de Jesús llega hasta la divina misericordia con Santa Faustina Kowalska a principios del Siglo XX. A lo largo de la historia se ha podido ver cómo ha habido diversas inculturaciones de esta devoción con diversas formas y lenguajes, pero siempre para que el padre revelara en toda su profundidad el misterio de su amor a través de un símbolo privilegiado, el corazón vivo de su hijo resucitado, pues el corazón de Cristo es el centro de la misericordia.

Mientras más cerca esta uno del Corazón de Jesús más percibe sus alegrías y sufrimientos por lo hombres, mujeres y niños de este mundo, y reconoce su presencia hoy como ayer obrando en el mundo, mientras más cercanos somos al corazón de Cristo menos indiferentes somos a lo que nos rodea, deseando comprometernos con Jesús en este mundo, al servicio de su misión con compasión.

Jesús dijo “vengan a mi todos los que están cansados y oprimidos y yo les daré descanso, lleven mi yugo sobre ustedes y aprendan de mí que soy manso y humilde de corazón y encontrarán descanso para sus almas porque mi yugo es dulce y mi carga ligera”.

En la celebración de la fiesta del Sagrado Corazón de Jesús se manifiesta Jesús con el Corazón del lado de afuera coronado de espinas, coronado por la cruz y herido por una lanza, en memoria eterna del gesto más grande que Jesús hizo por nosotros, sacrificar la propia vida por la salvación de la humanidad. Ese corazón se presenta rodeado de llamas simbolizando el amor y el ardor misericordioso que Cristo siente por los pecadores, porque él quiere perdonar a los pecadores siempre que la persona se arrepienta y quiere llevarlo a Dios, porque él sabe que con Dios ¡siempre ganamos!