Once años de cambios: Chávez, Maduro y la evolución de Venezuela - 800Noticias
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El 5 de marzo de 2013, a las 4:25 p.m., Nicolás Maduro, entonces vicepresidente de Venezuela, anunció en cadena nacional la muerte de Hugo Chávez, marcando un hito en la historia del país sudamericano. Chávez, quien asumió la presidencia en 1999 con el respaldo del 56.5% de los votantes, dejó un legado político y económico complejo que sigue siendo objeto de análisis y debate.

En el ámbito político, Chávez trajo consigo una visión carismática y populista que buscaba empoderar a los sectores históricamente excluidos de la sociedad venezolana. Este enfoque se tradujo en políticas sociales ambiciosas, como las «misiones», programas destinados a mejorar la salud, educación y vivienda de los ciudadanos. Estas iniciativas, apuntaladas por los altos precios del petróleo durante gran parte de su mandato, lograron reducir significativamente los índices de pobreza y desigualdad en el país.

Sin embargo, la gestión económica de Chávez también dejó un legado complejo. La nacionalización de industrias clave, la implementación del control cambiario y la retórica antiempresarial generaron tensiones con el sector privado. La dependencia excesiva del petróleo como principal fuente de ingresos expuso a Venezuela a la volatilidad de los precios del crudo. Cuando estos cayeron en picada en 2014, la economía venezolana se sumió en una recesión profunda, marcada por la escasez de productos básicos, la inflación descontrolada y una migración masiva de ciudadanos en busca de condiciones de vida más estables.

El control cambiario, establecido por Chávez para gestionar las divisas, se volvió insostenible y se desmontó en 2018. Maduro, su sucesor, tuvo que adaptarse a una economía en caída libre, abandonando algunas de las políticas más radicales de su predecesor. La dolarización de facto se convirtió en una estrategia para enfrentar la inflación galopante y la falta de confianza en la moneda local. Aunque esta medida aportó cierta estabilidad, la economía venezolana sigue siendo frágil, con la desigualdad en aumento y una clase media diezmada.

En el ámbito político, el liderazgo carismático de Chávez y su visión del «socialismo del siglo XXI» lo convirtieron en una figura emblemática en América Latina. Su diplomacia petrolera, basada en la creación de alianzas regionales con países afines, como Cuba, y la implementación de programas como PetroCaribe, le otorgaron una influencia considerable. No obstante, con la llegada de Maduro, la estabilidad geopolítica se vio amenazada.

La situación política de Venezuela dio un giro dramático en 2019 con la autoproclamación de Juan Guaidó como presidente interino, desafiando la legitimidad de Maduro. Esto resultó en una crisis política interna y tensiones a nivel internacional, con más de 60 países retirando su reconocimiento a Maduro. Aunque el gobierno de Maduro ha mantenido alianzas con naciones como China y Rusia, su reputación internacional se ha visto afectada, especialmente condenado por presuntas violaciones a los derechos humanos, lo que le llevó a enfrentar una investigación en la Corte Penal Internacional.

El impacto de la gestión de Chávez y Maduro en Venezuela se evidencia de manera dolorosa en la migración masiva de más de 7.1 millones de ciudadanos. La crisis económica, la inestabilidad política y la falta de oportunidades han llevado a una diáspora sin precedentes, colocando a Venezuela como una de las mayores crisis migratorias del mundo.

A once años de la muerte de Chávez, Venezuela enfrenta un panorama desafiante. La polarización política persiste, la economía lucha por recuperarse y la diáspora venezolana sigue creciendo. Mientras algunos recuerdan con cariño la figura carismática de Chávez, otros lo culpan por los problemas actuales del país. Maduro, por su parte, se esfuerza por mantenerse en el poder, enfrentando críticas internas e investigaciones internacionales.

El año 2023 en Venezuela fue testigo de una complejidad creciente y contradicciones palpables, encapsulando la paradójica realidad de un país donde lo extraordinario se ha vuelto ordinario. Maduro, manteniéndose en el poder mediante tácticas represivas selectivas, ajustó su enfoque según las presiones sociales, mostrando benevolencia en momentos de debilidad y firmeza frente a la oposición.

Para fortalecer su conexión con la población, Maduro incursionó en plataformas como TikTok y lanzó su programa televisivo «Con Maduro +». No obstante, las imágenes de lujo en Caracas contrastan con la crisis exacerbada por la ineficacia de los programas sociales, según señala Monitor DESCAVE. Las inhabilitaciones políticas, empleadas como herramientas para silenciar a la oposición, obligan a los líderes a elegir entre la privación de la libertad o el exilio.

A pesar del alivio de sanciones al sector petrolero en octubre del año pasado, la dolarización persiste y desafía el discurso oficialista. La inflación, aunque ha disminuido, sigue siendo elevada, y la economía muestra estancamiento con crisis agravadas en servicios públicos como electricidad y combustible.

El escenario político de Venezuela se volvió aún más incierto con las declaraciones de Maduro sobre elecciones presidenciales «con sanciones o sin sanciones». Las inhabilitaciones políticas, destinadas a acallar a la oposición, plantean dudas sobre la viabilidad de elecciones justas. La líder opositora María Corina Machado ha denunciado posibles intentos del régimen de apartarse de la ruta electoral, utilizando la escalada con Guyana como excusa.

El conflicto territorial con Guyana adquiere una dimensión preocupante, evidenciada por ejercicios militares y tensiones. La decisión de Maduro de incluir la defensa de la Guayana Esequiba en el presupuesto 2024 destaca la importancia del tema para el oficialismo. Esta disputa territorial se convierte en un posible pretexto para el incumplimiento de acuerdos internacionales y promesas de avances políticos.

En cuanto a los derechos humanos, la situación es crítica, con violaciones desde condiciones de vida precarias hasta la represión estatal. La apertura de la oficina de la Fiscalía de la Corte Penal Internacional en Caracas en 2024 es crucial, aunque se enfrenta a amenazas de legislaciones que limitan la acción de ONGs y la consulta pública de la Ley de Financiamiento.

La migración venezolana sigue siendo un tema central, aunque el régimen intenta enmascarar las cifras y presiona para impulsar el retorno de los migrantes. La securitización de los flujos migratorios por gobiernos afines a Maduro amenaza los derechos de quienes regresan, exponiéndolos a condiciones adversas y riesgos de persecución.

Estos cuatro temas cruciales convergen en un punto común: El mantener la administración de Maduro en un «régimen» de poder. La incertidumbre en torno a las elecciones, el conflicto territorial, la situación de los derechos humanos y el manejo de la migración reflejan una estrategia que prioriza la supervivencia política sobre la resolución de problemas urgentes. La situación en Venezuela para el 2024 sigue siendo un complejo rompecabezas que demanda atención internacional y soluciones efectivas, y, en medio de este escenario complejo, la población venezolana anhela tiempos de estabilidad y prosperidad.

Con información de BBC News Mundo y Razón Pública

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