Los rebrotes de coronavirus y el impacto emocional | 800Noticias
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En nuestros días sigue habiendo bastantes dificultades en conocer cuál es la realidad y cómo situarnos frente a la misma. A veces, son nuestros miedos los que deciden por nosotros sin tener en cuenta la dimensión social de la “nueva normalidad”.

En primer lugar los medios nos arrojan informaciones sobre numerosos “rebrotes” pero ¿qué es un rebrote exactamente?

Según explicaba la investigadora del CSIC Margarita del Val en los Cursos de Verano del Escorial, “serían numerosos casos de contagio en un lugar concreto”.

Por tanto, independientemente de la estadística que arroja un crecimiento de la transmisión del virus, la palabra rebrote no llega a afinar lo necesario frente a un tema que genera tanto miedo.

Frente a esto, tenemos que saber que cada persona es diferente y que cada uno esta en diferente fase en relación a como percibe la enfermedad y su padecimiento.

¿Qué queremos decir? Pues que pese a que la nueva normalidad se nos ha impuesto, hay personas que se han quedado ancladas en fases anteriores, que bien por una experiencia traumática (generalmente muerte de familiar o estar en la primera línea de atención del virus) o por un exceso de pensamientos sobre el tema, viven el día a día con un exceso de angustia y que toman las medidas de seguridad con una alta labilidad emocional que desnaturaliza cada situación de salida al exterior.

Sergio García recoge un premio del Consejo de Psicólogos de Madrid por su colaboración en el programa de radio de “El Bisturí”, de EFEsalud/ Foto facilitada por el psicólogo +

Es aquí donde aparece el síndrome de la cabaña, que sería el correlativo físico y mental del miedo a salir de casa, debido a que el confort del hogar ha sido durante varios meses sentido como protector y ahora hay que delimitar este sentimiento para poder hacer vida social y laboral presencial.

¿Qué nos sucede ahora? Pues existen las “reverberaciones emocionales”, que la palabra rebrote o las informaciones de personas que se saltan las normas de seguridad necesarias para evitar el contagio, nos llevan a una sensación de malestar y sentimos que se ratifica nuestro punto de vista de que el entorno es muy peligroso.

Y en este contexto, desechamos los elementos de seguridad existentes y nos inunda un sentimiento catastrófico del mundo. Esta sesgo se denomina “de autoconfirmación” y pone el foco de nuestra atención sobre aquello que previamente ya nos tenía convencidos. De tal manera que surje la “infodemia” la intoxicación con información rigurosa o falsa sobre un mismo tema. Es decir, uso las “informaciones” de mi alrededor para asustarme y paralizarme.

Soluciones

La angustia y sus reverberaciones tiene que ser trabajadas con un profesional de la psicología pero puede empezar moderando y delimitando la ingesta de un mismo contenido.

Segundo, pongamos el foco fuera de nosotros, dejemos de observarnos tan intensamente y mantengamos algunos compromisos familiares o sociales con las medidas necesarias para evitar el contagio.

Y por último, legitimemos ese miedo, reconozcámoslo para añadirle nuevas frases constructivas que nos permitan salir de ese estado anímico.

Los próximos meses no serán una línea recta hacia la mejoría o hacia la antigua normalidad, entenderlo y aceptarlo será una de las herramientas para eliminar esos sentimientos de ansiedad.

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