La Visitación, por María García de Fleury - 800Noticias
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La fiesta de la visitación de la virgen a su prima Isabel se celebra el 31 de mayo, fue introducida en 1263 por San Buenaventura que era el general de la orden franciscana en ese momento y específicamente la instauró para practicarla en esa orden mendicante.

Cuando la virgen María recibió el mensaje más importante que Dios haya enviado a la tierra,  que fue el de la encarnación del redentor en el mundo, enseguida se fue a prestar servicio humilde a su prima Isabel. No fue como reina ni como señora, sino como una sierva humilde y fraterna, siempre dispuesta a atender a todos los que la necesitan.

Fue a visitar a su prima, a ayudarla a llevarle las gracias y las bendiciones del hijo de Dios que se había encarnado en ella. San Ambrosio dice que María fue la que se adelantó a saludar a Isabel porque ella es la que siempre se adelanta a dar demostraciones de cariño a quienes ama.

Este acontecimiento pasó totalmente desapercibido para los medios de comunicación de la época; pero claro, no hay nada anormal en que una muchacha visite a su prima embarazada y la acompañe en esos momentos difíciles, pero María sabía que bajo aquella capa de normalidad algo realmente extraordinario estaba empezando a suceder, algo de Dios había en aquel hecho de encontrarse las dos primas embarazadas.

María y su prima Isabel supieron ver lo que tantos otros no llegaron ni siquiera a sospechar, Dios estaba viniendo, Dios estaba preparando su tienda para hacerse uno de nosotros, eso significaba una verdadera revolución, no como las que hacemos los hombres en la historia de nuestras naciones, no, esta sí es una revolución de verdad, de las que rompen los esquemas establecidos, María e Isabel lo entendieron al encontrarse y mirarse a los ojos, por eso se pusieron a cantar juntas, por eso María cantó el Magníficat, alabando y glorificando a Dios y dando un mensaje de esperanza pues Dios viene a hacer justicia.

Por medio de la visita de María llevó Jesús a aquel hogar muchos favores y gracias; el Espíritu Santo a Isabel, la alegría a Juan, el don de profecía y mucho más los cuales constituyen los primeros favores que nosotros conocemos que haya hecho en la tierra el hijo de Dios encarnado.

San Bernardo dice otra cosa que es interesante, al asegurar que María quedó constituida como un canal inmenso por medio del cual la bondad de Dios envía hacia nosotros las cantidades más admirables de gracia y de favores.

Este fue el primero de los muchos viajes de María a ayudar a los demás, hasta el final de la vida en el mundo ella estuvo siempre viajando para prestar auxilio a quienes lo estaban necesitando, también fue la primera marcha misionera de María, porque ella fue a llevar a Jesús a que bendijera a otros, obras de amor que sigue realizando cada día y cada hora.

Finalmente, Jesús envió a su madre para santificar a Juan Bautista y ahora ella sigue siendo el medio por el cual santifica a cada uno de nosotros, que somos también hijos de su santa Madre que lo único que quiere y busca es que reconozcamos a su hijo Jesús como Dios y que sepamos claramente que con Dios, ¡siempre ganamos!