La traumática historia real que esconde la comunidad judía ortodoxa de “Unorthodox” - 800Noticias
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Basada en las exitosas memorias escritas por Deborah Feldman, «Unorthodox» cuenta la historia de Esty Shapiro, interpretada por la actriz israelí Shira Haas, una joven que rehace su vida después de salir de la comunidad judía o

El último boom de Netflix, de cuatro episodios, está inspirado por la propia vida de la escritora, si bien hay diferecias entre la propia experiencia real que esta escribió en la autobiografía «Unorthodox: The Scandalous Rejection of my Hasidic Root», donde relata cómo abandonó a su marido y huyó a Alemania, y la serie, una de las más vistas durante la cuarentena.

El punto de inflexión surgió cuando, en un accidente de tráfico a los 23 años, la escritora casi pierde la vida, ya que las mujeres jasídicas tienen prohibido usar el cinturón de seguridad, pues sus vidas dependen de Dios. «Estaba convencida de que iba a morir. No podía desperdiciar un minuto más de mi vida», reconoció Feldman en una entrevista con «The New York Post» hace ocho años.

Fue en ese momento cuando decidió dejar a su marido, con el que llevaba cinco años, coger a su hijo de tres e instalarse en casa de una amiga del Sarah Lawrence College de Nueva York. «Me alejé de mi matrimonio y de mi religión para siempre en la víspera de mi vigésimo tercer cumpleaños, me fui nada más que con mi hijo y con algunas bolsas llenas de ropa», contó Feldman.

Fotograma de «Unorthodox»

A pesar de las licencias de Maria Schrader —la propia escritora reconoció que sentía celos de Esty–, «Unorthodox» se adentra en la dinastía jasídica Satmar que, aunque procede de Hungría, actualmente gran parte de la comunidad vive en el barrio Williamsburg, de Brooklyn, y, como los musulmanes, no comen cerdo. De esa tradición surge la escena de «Unorthodox» en la que Esty sale corriendo cuando lo prueba sin querer en un café de Berlín. En este sentido, algo muy similar le sucedió a Feldman, que relató su experiencia en un artículo para «The Guardian»: «Parecía un trozo de carne cualquiera y me lo metí en la boca. Después de tragarlo, un amigo me me gritó: «¡Acabas de comer cerdo!». Sorprendentemente no cayó ningún rayo», contó la escritora.

Con un padre con una enfermedad mental y una madre homosexual que abandonó muy joven la comunidad, a Feldman la criaron su abuelo y «una abuela amorosa pero traumatizada que había sobrevivido tras pasar por varios campos de concentración nazis, incluidos Auschwitz y Bergen-Belsen». «Mi abuelo solía decir que el inglés era un idioma impuro y emplearlo de cualquier manera significaba que Satanás dirigía mi corazón. No había duda de que mi corazón ya estaba completamente ennegrecido cuando tenía 10 años», escribió la autora.

Una de las imágenes más icónicas de la serie de Netflix es la de la actriz Shira Haas rapándose el pelo, algo que sucedió también en la vida real de Feldman, quien, como todas las judías jadísicas al casarse, debe cortarse el pelo. «Solo me afeité durante un año. Me cansé de ver mi cabeza así en el espejo. Me parecía realmente deprimente, como si fuese un secreto vergonzoso», admitió en «The New York Post».

Otra de las estrictas reglas de la comunidad Satmar tiene que ver con el vestuario de las mujeres, a las que les impone a partir de los once años el uso obligatorio de blusas de tela de cuello alto y manga larga, para evitar que se le marquen los pechos con otro tipo de atuendo. «Si tienes un cuerpo con curvas, algo va mal contigo. No importa lo que me pusiese, el director de la escuela siempre tenía un problema conmigo (…) Pasaba por mi lado, me daba un cachete y me decía: «Tu falda muestra demasiado»».

El sexo

Más extremas son las indicaciones de la comunidad Satmar en lo referente a las relaciones al sexo, llegando al extremo incluso de impedir que el marido y la mujer se toquen cuando ella tiene la menstruación: «Durante dos semanas al mes, no te puede tocar. No te puede pasar un vaso, aunque tus dedos no se toquen. Lo tiene que dejar en una mesa y tú lo recoges», reveló Feldman. «Hay muchas torpezas y llevas el camisón enrollado hasta la cintura. No se tocan los pechos. ¡Los míos fueron totalmente desperdiciados! No hay sexo oral. Después de la primera vez, tienes que llamar a un rabino para que haga preguntas al hombre (…) Una vez que has consumado, te conviertes en inmundo porque has sangrado. Entonces, después de la primera vez, tu luna de miel se convierte en un período sin sexo», confesó la escritora en una entrevista.

Fuente ABC 

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