La fiesta de la Asunción de la Virgen al Cielo, por María García de Fleury - 800Noticias
800Noticias
Religión

800 Noticias

La Asunción de la Virgen al cielo es una de las fiestas más importantes para la Iglesia católica. Se celebra el 15 de agosto. Teológicamente pertenece a uno de los dogmas o verdades definidos por la Iglesia. No debemos confundir Asunción con Ascensión. La Ascensión se refiere a Jesucristo, que resucitó y subió al cielo por su propio poder. En el caso de la virgen María, la madre de Dios, en palabras del papa Pio XII cuando declaró el dogma de la Asunción, el 1 de noviembre de 1950, dijo: «Definimos ser dogma divinamente revelado que la inmaculada madre de Dios, siempre virgen María, terminado el curso de su vida terrena, fue asunta en cuerpo y alma a la gloria celestial».

Quiere decir que ella fue subida al cielo en cuerpo y alma por el poder de Dios. Así fue glorificada al final de su vida en la Tierra. Sabemos por el Evangelio que la resurrección de los cuerpos se dará al final de los tiempos, pero en el caso de la virgen María este hecho fue anticipado por un privilegio especial como una participación en la resurrección de su hijo. El que María esté en cuerpo y alma ya glorificada en el cielo es la anticipación de nuestra propia resurrección, porque ella es un ser humano como nosotros.

Este dogma también es celebrado por la Iglesia ortodoxa. Pero amigos en ninguna parte en la Biblia se dan detalles sobre los últimos años de la virgen Maria en la Tierra. Solamente sabemos que Jesús desde la Cruz se la confió a Juan. Muchos teólogos piensan que la virgen murió para parecer más a Jesús, pero otros sostienen que ocurrió el tránsito de María por la dormición, que se celebra en Oriente desde los primeros siglos.

Hay una tradición muy antigua que dice que el arcángel san Gabriel le anunció a María que su hijo vendría a buscarla después de tres días de muerta. El mismo Jesucristo le avisó a sus apóstoles que se reunieran en Jerusalén para despedirse de María antes de morir. Ellos la enterraron junto a la tumba de sus padres y de su esposo San José, en Getsemaní, que está cerca de la basílica de la Dormición. Pero Tomás no llegó a tiempo al entierro y quiso ver el cuerpo de la virgen María para despedirse de ella. Y cuando abrieron la tumba el cuerpo de la Virgen no estaba. Solamente vieron los lienzos con los que la habían envuelto.

Por la noche oyeron una música celestial y vieron a María sostenida en el aire que les decía: «Alégrense, yo estaré con ustedes todos los días». Afirmar que la Virgen, para parecerse a su hijo sufrió el dolor de la muerte ha tenido siempre muchos seguidores. En este caso Jesús habría resucitado a su madre y a continuación la llevó al cielo como la esclava del señor junto a su amado esposo y el Espíritu Santo. Lo importante de la declaración del dogma de la Asunción es que la virgen María por un privilegio especial de Dios no experimentó la corrupción de su cuerpo. Fue asunta por Jesús al cielo, donde reina y vive gloriosa junto a la Santísima Trinidad. ¿Por qué?, porque con Dios siempre ganamos!