La Divina Misericordia en estos tiempos, por María García de Fleury - 800Noticias
800Noticias
Religión

Por: María García de Fleury

El mensaje de la misericordia tiene una urgencia especial para nuestro tiempo, Dios quiere hablar a nuestra generación, decía que escuchemos y respondamos a su palabra. En esta generación tan marcada por la cultura de la muerte, por la crisis de fe, la esperanza y caridad, por las guerras mundiales, el terrorismo y la autonomía y la rebeldía contra Dios.

El hombre quiere ser como Dios, es una era de violencia, de destrucción familiar,  de abortos, drogas, pobreza, desastres naturales, inmoralidades sexuales, de todo tipo y una gran crisis en la iglesia. En medio de todo esto solo podemos exclamar !Ten misericordia Señor, de nosotros y del mundo entero!.

Es uno de los periodos más oscuros del siglo XX entre la Primera y la Segunda Guerra Mundial, y es en ese tiempo cuando el Señor eligió a Santa María Faustina Kowalska, religiosa polaca de la orden de Nuestra Señora de la Misericordia para que fuera su secretaria de la Misericordia, diciéndole el 2 de febrero de 1938: «Tú eres la secretaria de mi misericordia, te he escogido para este cargo, en esta y en la vida futura».

El papá San Juan Pablo II quiso dirigir la mirada del siglo que terminaba y del que comenzaba hacia la misericordia de Dios y por eso dijo: «¿Qué nos depararán los próximos años?, ¿Cómo será el futuro del hombre en la tierra? no podemos saberlo, es cierto que además de los nuevos progresos no faltarán, por desgracia, experiencias dolorosas, pero la luz de la misericordia divina que el Señor quiso volverle a entregar al mundo mediante el carisma de Sor Faustina, iluminará el camino de los hombres del tercer milenio».

En la condición del mundo actual, en uno de los siglos de mayor oscuridad en el mundo de la iglesia, el señor ha querido recordarnos su infinita misericordia que se hace más accesible a la medida en que más la necesitamos; la miseria humana no es un obstáculo para la misericordia de Dios. Jesús le dijo a Faustina: «Hija mía, escribe que cuanto más grande es la miseria de las almas, tanto más grande es el derecho que tienen a la misericordia divina,  invita a todas las almas a confiar en el inconcebible abismo de la misericordia de Dios, mira y ve al género humano en el estado actual, pero con plena confianza en que la misericordia de Dios es infinita,    deseo que se proclame esta gran misericordia que tengo a las almas pecadoras, que el pecador no tenga miedo de acercarse a mi, me queman las llamas de la misericordia que deseo derramar sobre la humanidad, deseo que el mundo entero conozca mi misericordia, deseo conceder gracias inimaginables a las almas que confían en la misericordia de Dios, que no tema acercarse a Jesús de la Misericordia el alma débil, pecadora, y aunque tuviera más pecado que granos de arena que hay en La Tierra, todos se hundirán en el abismo de la misericordia divina».

La paz está en peligro amigos, pero no fue acaso entre las dos guerras mundiales que Jesús vino a ofrecer su misericordia? El único medio para alcanzar la paz personal, familiar, social y mundial.

Jesús lo dijo claramente, la humanidad no encontrará ni paz ni tranquilidad hasta que no se vuelva con confianza a la misericordia divina, y nosotros agregamos que la humanidad debe estar consciente de que con Dios ¡siempre ganamos!

Únete a nuestro canal de Telegram, información sin censura: https://t.me/canal800noticias