Pandemia no impidió la boda de una enfermera voluntaria en Nueva York - 800Noticias
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EFE

No se lo pensó dos veces. Pospuso su boda, se enfundó su indumentaria de enfermera y viajó hasta un hospital de Coney Island en Nueva York para ayudar a hacer frente al coronavirus que ha causado estragos en la Gran Manzana, epicentro mundial de la pandemia. Y acabó casándose en pleno Times Square con sus damas de honor vestidas de azul quirófano y con mascarilla.

Su nombre es Amanda Stuart y tuvo que renunciar a su trabajo para venir a Nueva York. «Cualquiera que me conozca puede dar fe del hecho de que Dios me dio un profundo deseo de servir a los demás», dijo Stuart a CBS News: «Ya sea un amigo o un miembro de la familia u otras personas, sentí que necesitaba estar allí para alguien».

Después de tener que cancelar su boda debido a la pandemia, la enfermera de Texas decidió dejarlo todo y volar a la ciudad de Nueva York para ayudar en la primera línea de la batalla. Allí, formó un vínculo con otras enfermeras de otras ciudades, que pronto la ayudarían a celebrar una boda para recordar el pasado 10 de mayo.

Stuart, originaria de Arkansas, conoció a su esposo, Ronnie, en 2011, cuando era la enfermera de la UCI en el hospital de St. Michael en Texarkana. Hasta hace poco, trabajó en Midland Memorial Hospital y en Signature Care ER en Midland, Texas.

Aunque significaba dejar atrás su trabajo y su familia, se sintió obligada a viajar al epicentro del brote de coronavirus. «Sabía que Nueva York me necesitaba y yo necesitaba a Nueva York», dijo.

«Nos dijeron que tendríamos que trabajar 21 turnos consecutivos de 12 horas», comentó Stuart a la CBS. «Me registré en el hotel, fui a orientación y me asignaron el Hospital Coney Island al día siguiente». Stuart dijo que en el viaje en autobús de una hora desde el Sheraton de Times Square hasta Coney Island conoció a las otras enfermeras.

«Cada noche intentaba desestresarme en el autobús de vuelta al hotel. Todos tienen su propia forma de lidiar con el dolor, pero la mía no funcionaba», dijo. «El agotamiento de las jornadas de 16 horas me estaba alcanzando y finalmente cedí. Llegué a mi hotel una noche y lloré», explica la enfermera de Texas, que recuerda como muchas de sus compañeras lloraban también cada día en el autobús de regreso al hotel.

Cuenta que estaba abrumada pero comenzó a hacerse amiga de las enfermeras en su autobús y comenzaron a confiar las unas en las otras. «Muchas de ellas escucharon que tuve que cancelar mi boda y comenzaron a bromear acerca de que Ronnie volara aquí y caminara a Times Square para casarse», explica Stuart, quien pensó que «sería una experiencia divertida y memorable para todos. Incluso se ofrecieron a servir como nuestras damas de honor y padrinos de boda con sus uniformes».

Foto: Meagan Rachman / Rachman Photography

En lugar de bromear sobre ello, Stuart decidió hacerlo. Su prometido planeaba volar a Nueva York de todos modos, así que comenzaron a planear lo que ella llamó una «miniboda». «Sentí en mi interior que no solo quería casarme, sino que todos los héroes de primera línea necesitaban algo positivo que esperar en este momento de nuestro viaje», dijo.

«Hice que desconocidos me proporcionaran un pastel, un vestido de novia, zapatos, joyas, música y flores para mi boda», relató a la CBS. La policía y los bomberos de Nueva York bloquearon las famosas ‘escaleras rojas’ de Times Square, donde se celebró la boda. A Stuart le dijeron que a nadie en la historia se le había permitido casarse en las escaleras icónicas de Times Square, un área que normalmente está llena de turistas.

Los miembros de la familia de Stuart volaron a Nueva York para la boda el 10 de mayo, y la noche anterior, su «equipo original de enfermeras de Coney Island» le organizó una despedida de soltera.

Bailaron en la calle, tomaron fotos en un vació Grand Central y frente a la Biblioteca Pública de Nueva York, y llegaron al altar en Times Square a las 9:30 de la noche del pasado 10 de mayo.

«Al llegar, vi cuántos de mis compañeros héroes de primera línea estaban allí, los camiones de bomberos, la policía de Nueva York y otros habían aparecido y las lágrimas comenzaron a fluir», rememora Stuart. No solo vio a su familia en la multitud, sino que también vio a sus «chicas» del equipol de Coney Island alineadas a los lados de la alfombra roja. «Recordé haberme preguntado: ‘Dios, ¿qué he hecho para merecer esto?», relató a la CBS.

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