Día de los Santos Inocentes, por María García de Fleury - 800Noticias
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María García de Fleury

Todos los 28 de diciembre,  la iglesia recuerda el martirio de los Santos Inocentes. Niños menores de dos años que el rey Herodes mandó a matar en la zona de Belén para evitar que el mesías le pudiese arrebatar el trono.

El evangelio de San Mateo en el capítulo 2, dice que Herodes mandó a llamar a los sumos sacerdotes para preguntarle dónde nacería el rey de Israel anunciado por los profetas.

El profeta Miqueas dijo; «y tú Belén,  eres la menor de la ciudad de Judá, porque de ti saldrá el jefe que será el pastor de mi pueblo Israel». Entonces Herodes se propuso a averiguar dónde estaba el niño y fingiendo le dijo a los Reyes Magos; «vayan averigüen donde esta el niño y me lo informan para yo también ir adorarle».

Los Reyes Magos se fueron a Belén , encontraron al niño Jesús junto a la virgen María y José, le entregaron regalos y lo adoraron. Pero, en sueños, los reyes recibieron el aviso divino que no volvieran a Jerusalén.  Herodes al ver que fue burlado por los reyes se enfureció y envió el ejército a matar a todos los niños menores de dos años en Belén.

Así se cumplió el oráculo del profeta Jeremías. «Un clamor se ha oído, mucho llanto y lamento es Raquel que llora a sus hijos». La brutalidad del episodio,  está en armonía con el carácter de Herodes.

El historiador judeo-romano del siglo primero, Flavio Josefo, presentó a Herodes como un ser celoso de su poder, opresor, que no dudó en cometer asesinatos de víctimas inocentes por miedo a perder el poder. Y precisamente, no se dan cuenta que el poder ni los opresores son eternos y más temprano que tarde tendrán que enfrentar la justicia de Dios.

En pleno siglo 21,  hay legisladores, jueces, médicos y algunas personas que pretenden hacer lo mismo que Herodes hizo hace dos milenios. Hoy los inocentes no mueren al filo de espada,  sino de un aséptico bisturí de la orden de matar que dan sus propias madres, bajo el amparo de la ley que firman reyes y políticos.

De esta manera, se despliega una matanza universal que riega en las distintas sociedades la sangre de corazones puros, y a esto pretenden llamarle progreso. De las víctimas de Herodes no se conoce nombres ni número, ahora tampoco sabemos el número de víctimas del aborto ni del abuso de poder.

Lo que hay certeza es que la ciencia ha demostrado una y otra vez , que desde que una mujer engendra a un hijo este pequeño ser humano ya existe. Y científicamente se conoce que madre e hijo son dos seres distintos, por ello la legislación debería basarse en la cultura de la defensa de la vida. Porque el verdadero dueño de la vida es Dios y con Dios ¡siempre ganamos!