Adviento: preparación, por María García de Fleury - 800Noticias
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Religión

Por: María García de Fleury

El adviento es el tiempo litúrgico de 4 semanas antes de la navidad. Nadie está realmente seguro de cuando se celebró el adviento por primera vez, pero si sabemos que se remonta al menos al año 567 cuando muchos monjes ayunaban durante diciembre antes de la navidad. Todavía hoy algunas personas ayunan durante adviento para ayudarlas a concentrarse en prepararse para celebrar la venida de Jesús.

En adviento la iglesia señala 4 grandes figuras bíblicas para ayudarnos a vivir con autenticidad: Isaías, Juan Bautista, José y María. Isaías es un profeta que se identifica con el anuncio constante de la venida del mesías, por eso, se leen algunas de sus frases claves como: “Vengan, caminemos a la luz del Señor”, “Aquel día brotará un renuevo del troncó de Jesé, de su raíz florecerá un vástago, sobré él se posará el espíritu del Señor”, “La virgen está encinta y dará a luz un hijo y le pondrá por nombre Enmanuel que significa Dios con nosotros”. Amigos, Isaías anuncia a un Dios cercano que viene a nuestra historia a darle sentido.

San Juan Bautista es quien prepara el camino del señor invitando a abrir el corazón a buscar la conversión permanente, por eso dice: “Conviértanse porque está cerca el reino de los cielos”. La conversión no es para después, es ahora, ya, es en cada momento de nuestra vida. San Juan, profeta de Dios, el que no se sentía digno de desatarle las sandalias a Cristo invita a andar por el camino de la humildad y la sencillez, pero también por el camino de la autoridad para denunciar el pecado y llamarnos a la conversión.

San José tuvo un papel vital, aunque no se hable mucho de él. José es legalmente en la tierra el padre de Jesús, y Jesús es legalmente el hijo de José. Así pues, Jesús puede reclamar para sí mismo el título mesiánico de hijo de David, y se cumplen las promesas que se habían hecho a los antepasados. San José escuchó al ángel y fue obediente, no vivió para agradar al mundo sino para agradar a Dios amando a la virgen con un amor puro. Como San José aprendamos a obedecer la voz de Dios y cuidar que nuestro corazón sea apto para que nazca el señor.

La santísima virgen María es la figura más importante en la vivencia del adviento. María antes del nacimiento de Jesús mostró total confianza en la palabra de Dios, estuvo siempre dispuesta a obedecerlo aun sin entenderlo, visitó a su prima Isabel para servirla y dio a luz en un humilde establo. Su camino estuvo marcado por la sencillez, el silencio y el servicio. Sencillez, silencio para poder escuchar la vos del señor y saber qué debemos cambiar para recibirla con la mejor disposición.

Es tiempo de servicio para tender la mano a tanta gente necesitada, tanta gente que espera ver el rostro misericordioso de Dios a través de nuestra ayuda generosa. María primero acogió en su corazón la palabra del Señor y luego la concibió en su seno. Es el llamado a llevar a Jesús en nuestro corazón.

Amigos, en donde quiera que estés en la navidad, con tu familia o lejos de ella, lo importante es que abras tu corazón a ese niño Jesús que quiere nacer en el Belén de tu corazón para salvarte porque él es Dios y ¡con Dios siempre ganamos!