+VIDEO| La respuesta de la joven en ‘topless’ a la que un hombre tocó los pechos en un festival - 800Noticias
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El revuelo ha sido tal, que la protagonista del vídeo viral de Año Nuevo ha tenido que dar la cara en su perfil de Facebook para explicar lo sucedido. «Es una sensación increíble saber que hay miles de personas ahí fuera luchando contra el acoso sexual. Cada comentario negativo es sepultado por los activistas que rechazan la tolerancia a un comportamiento tan nazi», explica Madeline Anello-Kitzmiller.

La joven arrancó el año con un episodio que, seguro, no olvidará fácilmente.Sucedió en el festival Rhythm & Vines, un encuentro hippy al estilo Woodstock que se celebra cada Nochevieja en Gisborne, en el noreste de Nueva Zelanda. Madeline paseaba con una amiga, ataviada con una minifalda y en topless, sus pechos cubiertos de esa purpurina tan de Año Nuevo.

Todo iba bien hasta que intervino el clásico macho alfa que interpreta que un topless es una llamada a la acción. Corrió detrás de las chicas, alargó el brazo, tocó y huyó. Refugiado entre sus amigotes, no sabía lo que le esperaba. Ni cortas ni perezosas, las dos jóvenes se dirigieron al grupo y propinaron bofetadas y patadas al acosador.

El video del momento, compartido en redes sociales, se hizo viral al momento. Más de 1.300.000 personas lo han visto ya en YouTube en apenas tres días. No sin polémica, porque a los mensajes de ánimo y de enhorabuena por la reacción se sumaban, como no podía ser de otra manera, los de cientos de hombres indignados que consideraban que la indumentaria (o la falta de ella) de la chica era una provocación a la que el espontáneo, simplemente, había respondido.

«Ha habido un montón de controversia en torno a mis actos, así como sobre la ropa que vestía aquel día», reconoce la joven en un vídeo publicado en su perfil de Facebook el martes. «Me gustaría aclarar que había muchísimas otras chicas por allí vistiendo glitter tits [tetas de purpurina], y además había un concurso en el que se daban 50 dólares al primer hombre y mujer que llegaran desnudos, y otros 50 para los dos siguientes».»Mis pechos no son una invitación»»Ví a un montón de hombres desnudos que no sufrían ningún tipo de acoso por ir así. Mis mejores amigos iban desnudos entre la gente, había muchos chicos sin ropa y muchas chicas desnudas también», continúa, «y quisiera preguntaros cuál es la diferencia: hombres y mujeres, ambos tenemos pezones, y todos son igualmente de inservibles a menos que los utilice para amamantar a un bebé». La diferencia entre la percepción de ambos cuerpos y la sexualización del femenino es, precisamente, lo que trataba de combatir Madeline con su atuendo.»Quería compartir mi cuerpo porque creo que es un importante paso hacia la normalización del cuerpo desnudo y hacia su desexualización. Cuanto más a menudo veamos la desnudez, más nos daremos cuenta de que cada uno es único, y que no hay nada de lo que avergonzarse», explica.

Agregó que «mis pechos no son juguetes sexuales, no son una invitación». «Me han acusado de estar pidiéndolo, y francamente es increíble que la gente crea que tu ropa tiene alguna conexión con lo que quieres», dice la chica, sonriendo escéptica. «Si te vas a duchar, ¿te desnudas y esperas a la puerta esperando a que venga alguien?», se pregunta, y ella misma responde: «No. Utilizas la palabra. Los humanos tienen esa habilidad intelectual tan especial que les permite usar la palabra para pedir lo que quieren».»Mi desnudez no es el problema. El problema es que alguien se crea con derecho a tocar mi cuerpo sin consentimiento», acusa, y recuerda cómo hace dos meses le sucedió algo parecido en una discoteca. «Y entonces, iba completamente vestida», asegura.

«Me dije a mí misma: la próxima vez que alguien me tocara de esa forma, le iba a dar un puñetazo en la cara. Supongo que este hombre no sólo recibió mi rabia por el acoso de ese día, sino por el acoso de toda mi vida».

De todos los mensajes que ha recibido a lo largo de estos días, Madeline dice quedarse con uno escrito por una mujer que, al tratar de defenderse de una agresión cuando se encontraba sola, sufrió el ataque de otro hombre, que también intentó agredirla sexualmente. «Llevaba puesto un chándal». Una de cada tres mujeres neozelandesas sufrirá una agresión sexual antes de cumplir 16 años, y uno de cada siete hombres sufrirá abusos sexuales antes de la edad adulta. «¿De verdad es su ropa la que lo va pidiendo?».

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