+VIDEO| Cuidadora explica reacción del gorila Harambe con niño que cayó en su foso - 800Noticias
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Una fortísima polémica sigue aún rodeando la historia de Harambe, el gorila de espalda plateada del zoo de Cincinnati sacrificado la semana pasada para proteger la vida de un niño que había caído a su recinto. Hay quien considera que no se debió haber matado al animal y que debían haberse explorado otras opciones primero porque la actitud del gorila no parecía amenazadora.

Hay otras personas, sin embargo, que opinan que el simio estaba realmente muy nervioso y que, de no haberse tomado la decisión de derribarlo, podría haber terminado con la vida del niño en un abrir y cerrar de ojos. Hay vídeos en YouTube donde se ve cómo Harambe arrastra al pequeño y cómo sus movimientos denotan nerviosismo, como puede apreciarse en este:

Eso sí, la mayoría de las voces que se han escuchado hasta el momento son de personas que no son expertas en el comportamiento de estos grandes primates. Sin embargo, tras unos días de duelo para asimilar la pérdida de Harambe, Amanda O’Donoughue, experta en esta especie con la que lleva trabajando más de 10 años, ha roto su silencio en su perfil de Facebook, donde explica la actitud del animal.

«Los gorilas son a menudo considerados ‘gigantes amables’, al menos cuando se les compara con sus primos más agresivos, los chimpancés. Pero un macho como Harambe, de más de 180 kilos, tiene la misma fuerza que 10 adultos humanos. Un gorila macho de espalda plateada tiene un objetivo: proteger a la manada. Lo hace bufando o intimidando a cualquiera que considere una amenaza», explica.

Amanda continúa su explicación contando que ha visto una y otra vez el vídeo de Harambe con el niño. «La postura y los labios apretados del espalda plateada denotan agitación, una señal de que el animal estaba estresado. Como los humanos, los grandes simios tienen muchas expresiones faciales diferentes que revelan lo que están sintiendo. Cuando un gorila está tenso, apoyado en sus nudillos con los hombros hacia arriba y los labios apretados, está listo para intimidar a lo que considera una amenaza».

«He oído insistentemente en las noticias y en las redes sociales que el gorila parecía estar protegiendo al niño de los testigos que gritaban. No creo que ese fuera el caso. Harambe toma al niño por las manos y los brazos, pero solo para posicionarle en la posición que mejor le convenía para lograr su propósito. Lo más probable es que Harambe no fuera a separarse del niño sin hacerle un daño serio debido a su tamaño y fuerza, no a su mala intención».

La cuidadora explica también que no se le ofreció comida como señuelo para distraerlo porque teniendo al niño como un ‘juguete’ para él, era improbable que el gorila lo soltase cambio de alimento. Y argumenta que tampoco se decidió sedarle porque debido al tamaño del simio habrían tardado mucho en hacer efecto y en ese tiempo podría haber dañado seriamente al pequeño o incluso haberle matado.

Esta experta cree que se tomó la decisión que había que tomar teniendo en cuenta todas estas circunstancias y pide que se haga una reflexión sobre los lugares en los que se tiene a estos animales cuando viven en cautividad. Dice que tratando de darles a los gorilas entornos lo más parecidos a su hábitat natural, pueden producirse fallos graves relativos a la seguridad, porque se tiene en cuenta que el animal no pueda escapar, pero no tanto que otras personas no puedan entrar accidentalmente a esos recintos.

Por último, Amanda siente la pérdida de Harambe. «Como educadores y conservadores de especies en peligro de extinción, lo único que podemos hacer es arrojar luz sobre la belleza y majestuosidad de estos animales con la esperanza de evitar que desaparezcan de nuestro planeta. No son asesinos de niños. Este ha sido un episodio de infortunio para el niño y su familia, para la conservación de las especies, y para un bello zoo como el de Cincinnati».

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