#UCV297 | La «casa que vence la sombra» celebra otro año siendo bastión de libertad - 800Noticias
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800 Noticias / Agencias

La Universidad Central de Venezuela fue fundada un 22 de diciembre de 1721, es la institución de educación superior más antigua del país.

Su sede principal, la Ciudad Universitaria de Caracas, fue declarada Patrimonio de la Humanidad por la Unesco en el año 2000.

Según un estudio realizado a nivel mundial por el QS World University Rankings para el año 2018, la UCV se encuentra en el primer puesto a nivel nacional y 28 en Latinoamérica.

En el año 2009 contaba con más de sesenta mil estudiantes de pregrado y postgrado, seis mil profesores y cerca de ocho mil empleados administrativos y de servicios.

En diciembre de 1908, Juan Vicente Gómez derrocó al gobierno de Cipriano Castro. Gómez permaneció en el poder hasta su muerte en 1935. Durante este tiempo contrató a ciudadanos extranjeros para ejercer diversas funciones técnicas para el desarrollo de la nación, incluyendo académicos e investigadores. Sin embargo, el 1 de octubre de 1912 decide cerrar la Universidad. El entonces rector, Felipe Guevara Rojas, impulsa una reorganización académica que incluye la división tradicional de sólo unas pocas escuelas y su separación en departamentos modernos. La universidad fue reabierta el 4 de julio de 1922.

En 1928 un grupo de estudiantes, conocidos como la Generación del 28 organizó una serie de eventos durante la «Semana del Estudiante» en protesta por la dictadura de Gómez, que culminó en un intento de derrocarlo el 7 de abril de ese año. Este grupo heterogéneo estuvo conformado por dirigentes políticos e intelectuales como Rómulo Betancourt, Miguel Otero Silva, Juan Oropera, Issac J. Pardo y Rodolfo Quintero, entre otros. Muchos de ellos fueron encarcelados después de los hechos, mientras que algunos fueron al exilio sin poder concluir sus estudios.

La Universidad siguió estando a la vanguardia de la democratización del país cuando en 1936 el entonces presidente Eleazar López Contreras emitió un decreto que suspendía los derechos constitucionales y declaraba una censura general de prensa como represalia ante la huelga general de los trabajadores petroleros, un hecho hasta entonces sin precedentes. El Rector de la Universidad, Francisco Antonio Rísquez, lideró la protesta que siguió por las calles de Caracas contra la política de López Contreras. En 1942, la población estudiantil había crecido considerablemente superando la capacidad física y académica de la Universidad. De este modo varias escuelas, como la de Medicina, fueron trasladadas a otros edificios de la ciudad. Bajo el mandato del presidente Isaías Medina Angarita  surgió la necesidad de construir una sede más amplia y moderna y en donde la Universidad pudiera funcionar como un todo coherente. El gobierno compró entonces la Hacienda Ibarra y la responsabilidad del diseño principal se le dio al arquitecto Carlos Raúl Villanueva. Después de una visita a la Universidad de la ciudad de Bogotá (cita requerida), convencieron a las autoridades del Ministerio de Obras Públicas que, a fin de evitar la construcción de un conjunto de edificios heterogéneos, el diseño debía estar bajo la dirección de un arquitecto que desarrollara un complejo coherente.

El 2 de marzo de 1954, Marcos Pérez Jiménez inauguró la Plaza Cubierta, el Aula Magna y la Biblioteca Central con motivo de la celebración de la X Conferencia Iberoamericana en Caracas. El nuevo campus se convirtió en un gran complejo urbano de alrededor de 200 hectáreas e incluyó un total de 40 edificios. El arquitecto Carlos Raúl Villanueva trabajó en estrecha colaboración con 28 de los artistas vanguardistas más importantes de la época, tanto de Venezuela como del resto del mundo, para construir lo que sigue siendo una de las aplicaciones más exitosas de arquitectura moderna en América Latina.

En 1958, después de la caída del dictador Marcos Pérez Jiménez, una comisión gubernamental estableció una nueva ley para las universidades. La nueva ley entró en vigencia el 5 de diciembre del mismo año. En ella se garantizaba en un principio una autonomía que permitía tanto a los profesores como a los estudiantes estudiar y trabajar en un ambiente de libertad y tolerancia a todas las corrientes del pensamiento. Esta base legal muy importante sin embargo fue víctima de abuso durante la década de 1960 cuando guerrilleros y rebeldes, apoyados por Fidel Castro se refugiaron en el interior del campus universitario intentando escapar a la persecución gubernamental. Esta tensa situación llegó a un punto muerto en 1969 cuando los estudiantes exigieron reformas y transformaciones radicales. Por último, el 31 de octubre de 1969, la administración del presidente Rafael Caldera ordenó el allanamiento militar de la Universidad. El rector Jesús María Bianco fue obligado, asimismo, a renunciar a su cargo. La Universidad se reabrió en 19871 con un nuevo rector y un nuevo plan para la renovación.

En términos del desarrollo académico de la universidad moderna, la segunda mitad del siglo XX fue una época en que el cuerpo docente de la Universidad Central se benefició en gran medida de la afluencia de inmigrantes europeos. Muchos intelectuales, investigadores y docentes se establecieron en Venezuela después del final de la Guerra Civil Española y de la Segunda Guerra Mundial encontrando un ambiente de trabajo propicio para sus inquietudes e ideas contribuyendo así al fomento de las ciencias naturales, la tecnología, las ciencias sociales y las humanidades en la Universidad Central de Venezuela.

Hoy todos los venezolanos celebran que la Universidad Central siga siendo bastión de lucha por la libertad y la defensa de los Derechos Humanos. En la mayoría de las familias venezolanas, de todos los rincones del país, hay algún profesional que ha transitado por sus pasillos y se ha formado en sus aulas. Mucho que agradecerle a quienes han construido este templo de excelencia académica que, a lo largo de la historia, se ha mantenido de pie, pese a los arañazos del poder.

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