Tump avisa a Kim Jong-un en Japón: Ningún dictador debería subestimar la determinación americana - 800Noticias
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El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha empezado este domingo en Japón su primera gira por Asia, que le llevará por cinco países durante la próxima semana y está marcada por la amenaza nuclear de Corea del Norte. Nada más aterrizar en la base aérea cerca de Yokota, cerca de Tokio, se cambió la americana por una chaqueta de cuero de piloto de bombardero con el emblema de «Comandante en Jefe» y lanzó un serio aviso al régimen estalinista de Kim Jong-un.

“Ningún dictador, ningún régimen, ninguna nación debería nunca subestimar la determinación americana”, advirtió ante una gran bandera con las barras y estrellas mientras los soldados estadounidenses y japoneses le aplaudían y jaleaban.

Tras un año de tensión constante con Pyongyang, que ha llevado a cabo su sexto ensayo nuclear y probado sus misiles intercontinentales, Trump aboga por más mano dura con las sanciones para asfixiar al régimen de Kim Jong-un. Después de “25 años de total debilidad”, con Corea del Norte, como les describió a los periodistas que viajaban con él en el Air Force One, apuesta por una nueva estrategia más contundente con Corea del Norte. Además de la presión de las sanciones impuestas por la ONU, Washington está considerando incluir al régimen de Pyongyang en la lista de países patrocinadores del terrorismo. “Queremos resolver este gran problema para nuestro país y para el mundo”, aseguró Trump, que cumple su primer año en la Casa Blanca con su popularidad muy tocada.

Tras la calurosa bienvenida militar, el presidente se dirigió al Club de Campo Kasumigaseki, donde le esperaba el primer ministro japonés, Shinzo Abe, para agasajarle con otra de sus aficiones favoritas: el golf. Después de comer unas hamburguesas en su primer almuerzo de trabajo, jugaron nueve hoyos junto a Hideki Matsuyama, uno de los mejores golfistas del mundo. Su gusto común por este deporte parece haber creado una sintonía especial entre Trump y Abe, que se halagaron mutuamente en las redes sociales. “¡Jugando al golf con el primer ministro Abe e Hideki Matsuyama, dos personas maravillosas!”, piropeó Trump en Twitter.

El «premier» nipón, que acaba de ser reelegido por una aplastante mayoría, le devolvía el cumplido escribiendo: “Una partida de golf con un amigo excelente, llena de animada conversación”. Sus palabras confirman el magnífico estado de las relaciones entre EE.UU. y Japón, país al que Trump definió como un «valioso socio y un crucial aliado”.

“Al principio, Trump pensaba que podía solucionar el problema de Corea del Norte con un ataque preventivo, pero Abe le dejó claros los riesgos militares y el colapso económico que eso supondría para Asia y el resto del mundo”, analizaba recientemente para ABC Katsuhisa Furukawa, antiguo miembro del comité de sanciones de la ONU contra el régimen de Kim Jong-un. Ahora, y según detalló a este corresponsal un alto funcionario del Gobierno nipón durante una cena en Tokio, «una guerra es impensable». Aun así, la tensión no ha cesado durante todo el año por las constantes provocaciones de Pyongyang, que incluso ha llegado a disparar dos misiles que atravesaron el norte del archipiélago nipón. Con estos precedentes, se teme que Corea del Norte lance un nuevo proyectil durante la gira por Asia de Trump, que el martes llegará a Seúl para entrevistarse con el presidente Moon Jae-in.

Mientras el presidente estadounidense y el primer ministro japonés charlaban entre hoyo y hoyo, sus esposas, Melania Trump y Akie Abe, acudían a la joyería de perlas más lujosa de Tokio en el elitista barrio de Ginza, Mikimoto. Allí, dos buceadores ataviadas con trajes de baño les explicaron la tradición de las «ama», las nadadoras que se sumergen a pulmón en el mar para pescar las ostras en busca de sus preciadas perlas.

Tras una cena íntima de las dos parejas, la visita de Trump a Tokio continuará el lunes y martes con encuentros con el emperador Akihito y la emperatriz Michiko, así como con familiares de japoneses secuestrados en los años 70 por Corea del Norte.

Después de Japón, el inquilino de la Casa Blanca viajará a Corea del Sur y China, donde se entrevistará con el presidente Xi Jinping para seguir buscando su mediación con Corea del Norte y debatir sus siempre difíciles relaciones diplomáticas y comerciales. Desde Pekín volará a Vietnam y Filipinas para asistir, respectivamente, a las cumbres de los países de Asia-Pacífico (APEC) y del Sudeste Asiático (Asean), con fuerte contenido económico y comercial. En alguna de ellas, además, podría tener una reunión con el presidente de Rusia, Vladimir Putin.

Esta gira por Asia, la más larga de un presidente estadounidense desde la de George Bush padre en 1992, confirma el interés de Trump por la región, a la que había criticado durante su campaña electoral por atraer con su mano de obra barata la deslocalización de las fábricas americanas. Con su discurso populista contra la globalización, el magnate había enarbolado el proteccionismo, pero la Casa Blanca anuncia que durante la cumbre de APEC desvelará su plan económico y comercial para la región indo-pacífica, que pretende incluir también a la India junto a los países asiáticos. Acosado por los problemas en casa, Trump busca algún éxito político en Asia que redima la caída de su popularidad.

ABC

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