Triunfo de la centroizquierda en Chile compromete últimos meses de Piñera - 800Noticias
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EFE

El batacazo de la derecha en las elecciones regionales de este domingo, cuando consiguió solo una de los 16 gobernaciones de Chile, supone un nuevo mazazo para el presidente Sebastián Piñera, quien tendrá que lidiar los últimos meses de su mandato con una oposición fortalecida.

La centroizquierda que llevaba años perdiendo adhesión, especialmente tras su derrota en las presidenciales de 2017, fue la gran ganadora de los comicios al hacerse con 10 regiones, entre ellas la Metropolitana, donde se ubica la capital y viven 8 de los 19 millones de habitantes del país.

«Los resultados tienen que hacer reflexionar a la centroderecha chilena. La evaluación del pueblo chileno hacia su Gobierno es muy mala, y también creo que es muy mala en su propio sector», indicó Claudio Orrego, el próximo gobernador metropolitano, de la histórica Democracia Cristiana (DC).

La coalición oficialista Chile Vamos, integrada por cuatro partidos, solo logró imponerse en La Aracuanía (sur), mientras que los independientes se hicieron con tres Gobiernos regionales y los izquierdistas del Frente Amplio (FA), con dos.

Es la primera vez que los chilenos eligen en las urnas a sus autoridades regionales (hasta ahora designadas por el Ejecutivo), lo que conlleva un paso histórico hacia la descentralización del país.

REUNIÓN DE URGENCIA

A los resultados regionales hay que sumar las derrotas que sufrió el oficialismo en el plebiscito del pasado octubre sobre una nueva Constitución (donde la opción del rechazo, defendida por el oficialismo, solo aglutinó el 20 % de los votos) y los comicios constituyentes de mayo, donde el bloque no consiguió el tercio de los escaños necesarios para influir en la redacción del nuevo texto.

Por primera vez en casi un año, Piñera citó este lunes en La Moneda (sede de Gobierno) al llamado «comité político ampliado», considerado el núcleo duro de la coalición con la que gobernará hasta marzo de 2022.

«Hay que cambiar las cosas como se han ido haciendo y los que creen que podemos seguir manteniendo las mismas formas están totalmente equivocados», aseguró Andrés Molina, presidente de Evópoli, uno de los partidos de Chile Vamos.

«Creo que pudimos trabajar mejor la elección de gobernadores», agregó por su parte el líder de la ultraconservadora UDI, Javier Macaya.

Las regionales se están leyendo también en clave presidencial y han marcado el pistoletazo de salida en la carrera hacia La Moneda (la primera vuelta será el 21 de noviembre), pues los territorios podrían convertirse en bastiones de los candidatos, especialmente Santiago.

«Ojalá que Orrego impulse a algún político bueno en las presidenciales porque, de los que hay, ninguno es bueno», dijo a Efe el ciudadano José Miguel Cisterna, quien votó por la carta democristiana.

¿VOLVER AL VOTO OBLIGATORIO?

La bajísima participación ha abierto el debate sobre la vuelta al voto obligatorio, que se derogó en 2012. Desde entonces, ninguna elección ha superado el 50 % de participación, a excepción del plebiscito del pasado octubre, cuando sufragó el 50,9 %.

Solo 2,5 de los 13 millones de personas convocadas votaron el domingo, unas elecciones que se celebraron en pleno pico de la pandemia de covid-19 y con toda la capital confinada.

Se trata de la participación más baja desde el retorno a la democracia en 1990, muy por debajo del mínimo que se registró en las municipales de 2016, cuando solo votó el 34,9 % del padrón.

«Las comunas con mayor participación son las mismas de siempre. El problema sigue siendo la capacidad de incentivar el sufragio en las de menor nivel socioeconómico», explicó Federica Sanchez Staniak, politóloga de la Universidad Alberto Hurtado.

En la Región Metropolitana, agregó la experta, «la abstención fue la que decidió el resultado», siendo la comuna periférica de San Pedro la que anotó la peor cifra (14,4 %).

Los barrios acomodados del oriente capitalino fueron, en cambio, los que registraron una mayor participación, con Vitacura a la cabeza (52,8 %).

«Hay un problema severo de legitimidad del sistema político, que va a afectar a cualquier Gobierno que asuma en los próximos años y que dibuja un escenario poco optimista de cara al proceso constituyente, que tiene un plebiscito de salida», alertó Octavio Avendaño, académico de la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad de Chile.

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