Trece soldados sirios muertos en choques con un grupo radical en Alepo - 800Noticias
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EFE

Al menos 13 soldados del Gobierno sirio y aliados murieron hoy en enfrentamientos violentos que se suceden desde esta madrugada con un grupúsculo extremista dentro de una zona desmilitarizada pactada entre Turquía y Rusia, en el oeste de la provincia siria de Alepo, informó una ONG.

Los miembros del Ejército Abu Bakr al Siddiq, un grupúsculo que se encuentra bajo el paraguas de la alianza del Organismo de Liberación del Levante, donde está incluida la exfilial siria de Al Qaeda, lanzó un ataque «violento» que desató el enfrentamiento entre ambas partes en varios barrios en el oeste de Alepo, indicó el Observatorio Sirio de Derechos Humanos.

Estos choques provocaron la muerte de 13 miembros del Ejército sirio y de combatientes aliados, así como de ocho miembros de la organización radical, afirmó la ONG, cuya sede se encuentra en el Reino Unido pero que cuenta con una amplia red de colaboradores en el terreno.

Hasta el momento, el Gobierno sirio no ha reaccionado ante esta información.

Los choques y bombardeos por parte de ambas partes en la frágil zona desmilitarizada que abarca las provincias de Idleb, Alepo, Hama y Latakia, donde tienen presencia grupos rebeldes e islamistas, se suceden prácticamente a diario.

El cordón de seguridad se estableció el pasado octubre para paralizar lo que parecía una ofensiva inminente contra los insurgentes en esas provincias, consideradas sus últimos bastiones en Siria.

Ayer, el presidente sirio, Bachar al Asad, reiteró la necesidad de trabajar para «superar los obstáculos que impiden la implementación de lo acordado previamente en la región de Idlib, que se centra en la eliminación de los grupos terroristas que están ahí posicionados y atacan a civiles en zonas seguras colindantes».

Estas declaraciones las realizó el presidente en Damasco, donde recibió al enviado especial ruso para Siria, Alexander Lavrentiev, y al viceministro de Exteriores ruso, Sergey Vershinin, para preparar la próxima ronda de Astaná, que se celebrá los próximos 25 y 26, donde asistirán delegaciones de Irán y Rusia (que respaldan a Damasco) y de Turquía (valedora de la oposición).

El pasado 8 de abril, el presidente de Rusia, Vladímir Putin, admitió ante la prensa que «la situación en Idlib es muy grave», pues no han podido cumplir aún lo que habían acordado, que es acabar con la resistencia de aquellos que llaman «terroristas».

Putin aseguró que, pese a que el ritmo no es como ellos esperaban, «el problema puede ser resuelto», en alusión al inicio de una posible campaña militar contra los grupos de la alianza extremista, que dominan prácticamente toda la provincia de Idlib y los alrededores. EFE

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