«Maduro ofrece descuento de 80% en boletos para la luna» - 800Noticias
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Antonio Ledezma le da gracias a Dios porque en 2014 no toca hacer elecciones. Cree que la Unidad Democrática está en la obligación de sintonizarse con el país que aspira liderar y que han estado «dando unos pasos de ballet cuando la partitura es de guaracha». Al momento de esta conversación se prepara para llevar a revisión ideas para el informe que debe presentar como responsable del área de Descentralización, en la tarea de reestructuración que la MUD acordó recientemente.
Dice creer en el diálogo, pero alerta ante el objetivo del Gobierno, que en realidad podría buscar la rendición del adversario. «Por eso hay que tener cuidado con el frasquito del diálogo, puede ser una anestesia».

-¿Qué cree debe hacer la MUD en esta nueva etapa?

-La MUD debe hacer presidir su agenda con la lucha social. Hay más de tres mil protestas mensualmente en Venezuela y la Unidad tiene que encabezar la protesta civil. No podemos dejarnos acomplejar con el estribillo del Gobierno de que protestar es conspirar, esta es una sociedad en permanente estado de ebullición. La MUD tiene que defender sus activos y hablar con sinceridad. Hay gente que podría comprar la tesis de que la MUD no sirve pa’ un carajo y eso no es así. La MUD tiene que destacar sus logros, pero también meterse en un proceso de autocrítica. Si nosotros nos metemos en un salón forrado de espejos nunca vamos a estar al frente de la lucha que el país tiene que dar, y que no puede confundirse con una cabalgata pendejona. La lucha no puede ser simplemente académica ni reducirse a un diálogo, que no podemos esquivar, pero la agenda no nos puede ser impuesta desde el Gobierno, que a veces no deja claro cuáles son sus verdaderas intenciones, si quiere dialogar, pulverizarnos o anestesiarnos.

-¿Cómo cree que puede la MUD articular el descontento y usar esa fuerza social para forzar un diálogo real?

-La dirigencia tiene que despeinarse y usar un nuevo vocabulario. Tenemos que comunicarnos con la gente, incluidos los chavistas frustrados y presentarnos como una verdadera alternativa.

-¿No la han sido?

-Hemos tenido limitaciones. Tenemos que mostrarnos como un elenco de dirigentes que no sólo estamos pendientes de una elección. En la circunstancia en la que está el país -no al borde del barranco sino dentro del abismo- no podemos contentarnos con unas alcaldías. La MUD tiene que crear mecanismos de participación para gremios, sindicatos, estudiantes, maestros, comerciantes, líderes comunitarios.

-¿Eso pasa por descentralizar a la Mesa?

-Pasa por descentralizar la estructura, dinamizarla. La lucha social tiene que ser la estrella de las acciones de la Unidad. Pero tenemos que hacer autocrítica y no dejarnos atrapar en la dinámica de la egolatría. (Henrique) Capriles, Leopoldo (López), María Corina (Machado), Henri Falcón, todos somos activos necesarios, pero si caemos en una lucha anticipada de candidaturas presidenciales estaremos cometiendo un pecado que nos puede costar el futuro del país. Hay que actualizar el código de funcionamiento. No voy a decir que las reglas que asumimos fueron malas, porque los que somos alcaldes, gobernadores, diputados, concejales, tenemos esa credencial gracias a la Unidad y todos, de una u otra forma, hemos tenido rédito electoral.

-Algunos entraron a la Mesa casi sin nada y ahora tienen un capital notable.

-Eso es importante. Esa autocrítica tenemos que hacerla. Si aquí nos dejamos interferir por los motolitos, los que tiran la piedra y esconden la mano, la Unidad no va a privilegiar el objetivo fundamental que es la lucha por la democracia.

-¿No se ha tenido claro contra quién se lucha?

-Luchamos contra un régimen que luce como una junta cívico militar dirigida desde Cuba. Decirlo no implica que uno sea conspirador. Esta es una junta cívico militar que busca preservarse en el poder, más allá del daño que le pueda ocasionar al país. Chile o Perú cuidan dos pilares: la educación y la moneda; Colombia, con narcotráfico y guerra interna, tiene una inflación envidiable y una industria petrolera que produce un millón de barriles diarios. Bueno, aquí la educación la ponen en manos de un muchacho que está para que lo eduquemos. El Gobierno va con un esquema de colonización de la mente de nuestros niños mientras tenemos un país quebrado. Pdvsa, con una nómina exorbitante produce un millón de barriles diarios menos que en 1998. Estamos importando gasolina y el Gobierno viene ahora a decir que va aumentar su precio sin explicar dónde están los más de 20 mil millones de dólares que le saquearon, según confesión de sus propios voceros. Estamos en la ruta de hiperinflación con escasez y el Gobierno pretexta que eso es culpa de Cristóbal Colón ¡Eso es responsabilidad de este Gobierno que ha quebrado a Venezuela!, y ese es otro emplazamiento que tiene que hacer la Unidad.

-¿Cómo hacer para que la mayoría entienda que el responsable del fracaso económico es el Gobierno?

-Diciendo claramente que esta es una gente que no tiene voluntad de rectificación. Cualquier medida que tome este Gobierno va a profundizar la crisis. La inflación va rumbo a superar el 70% y el desempleo está disfrazados con los subsidios que ya no le alcanzan a la gente sino para sobrevivir. Nosotros tenemos que decirle al país que queremos un modelo distinto, que no estamos planteando reeditar el pasado, sino un futuro diferente a esta desgracia que ha malbaratado la bonanza petrolera. La Unidad tiene que decir que estos señores representan el hundimiento.

-Hace mucho la oposición dice eso. ¿Si no les creyeron, o no entendieron cuando había canales para decirlo, cómo hacer ahora cuando hay menos medios disponibles?

-Tenemos que reinventarnos. Es tan importante eso que estás diciendo que la diferencia del 8D fue la operación Daka. Esa diferencia se dio, en buena medida, porque no tuvimos capacidad de respuesta por las limitaciones que el Gobierno impuso con su «latifundio» mediático. El Gobierno se burla de los venezolanos cuando Maduro dice: «Vamos a profundizar el control de precios, el control de cambio para garantizar que la gente tenga acceso a un dólar preferencial. Vamos a controlar el precio de la leche, de la harina», ¡eso es una burla! Es como si nosotros ingenuamente celebráramos que Maduro nos dijera: «De ahora en adelante tendrán un descuento del 80% en la compra de boletos para la luna». Y la gente celebra, ¡qué bueno!, pero cuando veamos pa’ los lados nos preguntamos: ¿y dónde consigo yo un boleto para la luna? Vale decir: ¿dónde la gente consigue leche, aceite, azúcar, medicamentos? Este Gobierno ha compelido a incurrir en ilícitos, todo el mundo está involucrado de una u otra forma en ilícitos cambiarios, dando una lucha titánica para no cerrar sus pequeñas empresas o conseguir un repuesto. Entonces, tenemos que definir la caracterización de este Gobierno para dar una lucha y no perdernos.

-Insisto: ¿Cómo articular el descontento social?

-Si alguna tarea debemos cumplir en los próximos días es levantar la empalizada a los venezolanos que han creído en nosotros, que la tienen en el suelo. Si nosotros no partimos de ese hecho vamos a pelar bola. La desmoralización hay que evitarla, y no se trata de ser focos de perturbación o de convertirnos en agitadores de calle. No se trata tampoco de marchas y contramarchas. Hay gente que busca evadir responsabilidades diciendo: «es que el líder es usted mismo». ¡No, esa vaina no es así! Un pueblo movilizado sin un rumbo definido no llega a ninguna parte. ¡Aquí la dirigencia está para dirigir! O dirigimos o alguien nos va a sustituir en el camino.

-En la MUD hay diputados que critican la voluntad de diálogo de alcaldes y gobernadores. Pero son niveles de representación distintos: el Legislativo y el Ejecutivo.

-Una cosa es una claudicación y otra es el diálogo para revalidar las razones morales de la lucha que nosotros damos. Dialogar es más bien una oportunidad de dar la batalla. Para hacer las paces hay que hablar con quien existe una pugna. Yo fui (a Miraflores) a pedir la libertad de los presos políticos, porque el que tiene la llave de la cárcel es Nicolás Maduro. Mientras el diálogo sea una oportunidad para decir, por ejemplo: «respeten la legitimidad de gobernadores y alcaldes», creo que cometeríamos un error si no usáramos esos escenarios.

Fuente: EL UNIVERSAL

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