Patricia Bullrich, la «dama de hierro’» que buscará ser presidenta de Argentina - 800Noticias
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EFE

La doctora en Ciencia Política Patricia Bullrich, auténtica ‘dama de hierro’ de la política argentina, buscará convertirse en presidenta, tras imponerse este domingo en la interna de la coalición opositora (centroderecha) Juntos por el Cambio gracias a quienes quieren que imponga «orden» en el país suramericano.

Por una diferencia de 1,3 millones de votos, ganó la pulseada interna al alcalde de Buenos Aires, Horacio Rodríguez Larreta, de perfil más moderado dentro de la coalición opositora y del Pro (Propuesta Republicana), el partido que ambos comparten con el expresidente argentino Mauricio Macri (2015-2019).

Hasta abril de este año, Bullrich ostentó la presidencia del Pro, cargo que dejó para poder concentrarse en su campaña electoral.

Durante los cuatro años que gobernó Macri, fue ministra de Seguridad y su doctrina de «mano dura» generó grandes controversias al dar a las fuerzas policiales mayor libertad de acción para reprimir protestas y uso de armas de fuego.

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Bajo su cargo, las fuerzas de seguridad estuvieron involucradas en casos como la desaparición (y posterior hallazgo del cadáver) del artesano Santiago Maldonado y la muerte del mapuche Rafael Nahuel. Ambos murieron tras desalojos policiales y generaron mayor agitación en una parte de la sociedad argentina.

Pese a las controversias, siempre contó con el apoyo de Macri, quien, aunque no expresamente, mostró su cercanía en los presentes comicios.

Comienzos

Bullrich, de 67 años, se inició en la función pública en 1993 como diputada y en 1999 pasó a formar parte del Gobierno de Fernando de la Rúa, de la Unión Cívica Radical (UCR), que terminaría con la crisis económica de 2001.

Reconocida como la primera mujer en ocupar la Secretaría de Política Criminal y Asuntos Penitenciarios del Ministerio de Justicia, tomó notoriedad por relevar de sus cargos a 112 carceleros que facilitaban la salida de presos para cometer delitos.

En 2000, pasaría al Ministerio de Trabajo y un año más tarde al de Seguridad Social, donde duraría un mes en el cargo. En ese período impulsaría proyectos para eliminar asistencias sociales a trabajadores que cobraran más de 1.000 dólares e impulsaría un plan de «transparencia sindical», que obligaba a los dirigentes gremiales a presentar declaraciones juradas de ingresos.

Cerca del final del Gobierno radical, en cuya gestión el desempleo creció del 15 al 25 %, impulsó y firmó un decreto para reducir los haberes de los trabajadores estatales en un 13 %.

Bullrich se mantendría alejada de la política hasta 2007, cuando creó un partido propio para competir por la alcaldía de Buenos Aires. Tras quedar en cuarto lugar volvería al Congreso de la Nación como legisladora hasta que pasó a integrar las filas del PRO.

Contra la inseguridad y el gasto público

Bullrich recorrió gran parte del territorio asegurando al ciudadano de a pie que terminará con uno de los trastornos diarios con los que deben lidiar los argentinos: los piquetes y protestas en las calles.

«Los que hagan piquetes no van a poder cobrar planes sociales. Conmigo esto se acaba», afirmó durante toda su campaña.

Sus prioridades se enfocan en la lucha contra el narcotráfico y la inseguridad. Para este fin pretende crear una Policía, que se dedique exclusivamente a inteligencia criminal, para detener bandas del crimen organizado y edificar cárceles especiales para narcos.

En lo que respecta a la inflación, el principal flagelo del país, que actualmente casi llega al 116 %, Bullrich buscaría implementar medidas que den independencia al Banco Central y presentar presupuestos sin déficit, así como una reforma estatal para reducir el gasto público.

Había asegurado que si es electa presidenta mantendrá el «Estado más austero que recuerden los argentinos», y daría el ejemplo manteniendo su casa en vez de mudarse a la Quinta de Olivos (residencia presidencial).

«El empleado público es un servidor de la gente, no puede vivir de la gente con su plata y tener todos los privilegios. Basta, se terminó», había dicho en uno de sus últimos actos de campaña.

Ahora intentará convertirse en la tercera presidenta de Argentina, después de María Estela Martínez ‘Isabelita’ de Perón, quien asumió por línea de sucesión al fallecer su esposo, Juan Domingo Perón, en julio de 1974, y de Cristina Fernández de Kirchner, que obtuvo sendas victorias electorales en 2007 y 2011 para sumar dos mandatos (2007-2015).

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