Oposición culpa al Gobierno británico por la segunda ola del coronavirus - 800Noticias
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EFE

El líder de la oposición en el Reino Unido, el laborista Keir Starmer, achacó a fallos en los planes del Gobierno del primer ministro, el conservador Boris Johnson, la llegada de una segunda ola de coronavirus.

En un discurso a la nación televisado este miércoles, Starmer aseguró que mantendrá la postura de respaldar las medidas que ha adoptado el Ejecutivo para tratar de frenar la pandemia, al considerar que son «necesarias», si bien recalcó que no eran «inevitables».

«El regreso del virus y el retorno de las restricciones no son un acto de Dios, son un fracaso del Gobierno. Los ciudadanos británicos han hecho lo que se les pidió, pero me temo que el Gobierno no», dijo el responsable de la primera formación de la oposición.

Starmer criticó la escasez de test de COVID-19 que se ha producido en algunas zonas del país durante las últimas semanas.

«Es un escándalo nacional que todavía no tengamos un sistema de test que funcione, ni un plan para proteger nuestras residencias», afirmó Starmer.

«La gente no tendría que desplazarse cientos de millas para obtener un test para sus hijos, para ellos mismos o sus familiares», agregó el laborista, que exigió al Gobierno «arreglar el sistema de test rápidamente».

La cadena pública BBC y otros canales británicas difundieron hoy el mensaje del líder de la oposición, después de que ayer el primer ministro ocupara las pantallas, a la misma hora, para explicar su nuevo paquete de medidas contra la pandemia.

A partir de este jueves, los bares y restaurantes de Inglaterra deberán cerrar a las diez de la noche, y se endurecerán las normas que obligan a llevar mascarilla en el interior de comercios y en el transporte.

Johnson ha argumentado que esas restricciones pueden durar hasta seis meses, al tiempo que ha dejado sobre la mesa la posibilidad de endurecerlas.

Ante el mucho tiempo que se espera que dure la pandemia, Starmer urgió al Gobierno a poner sobre la mesa un «plan B» para la economía del Reino Unido, que se desplomó un 20,4 % en el segundo trimestre.

«No deberíamos ser uno de los países con la tasa de mortalidad más alta del mundo, ni tampoco uno de los que atraviesan una de las peores recesiones», afirmó el laborista.

Defendió que a las nuevas restricciones deberían ir asociadas nuevas medidas para respaldar el empleo y evitar cierres de empresas durante este invierno. EFE

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