Se trata de un hito importante para escalar y trabajar en la fabricación de chips cuánticos en los procesos de fabricación de transistores de Intel.

La investigación se llevó a cabo utilizando el chip de prueba de giro de silicio de segunda generación de Intel. Probando los dispositivos con el crioprobador de Intel, un dispositivo de prueba de puntos cuánticos que funciona a temperaturas criogénicas (-271,45 grados Celsius), el equipo aisló 12 puntos cuánticos y cuatro sensores.

Este resultado representa el mayor dispositivo de espín electrónico de silicio de la industria, con un solo electrón en cada lugar a lo largo de una oblea de silicio de 300 milímetros. Sin duda es un trabajo muy distinto al de hacer CPU tradicionales. AMD también está en esta lucha.

Los qubits de espín de silicio actuales suelen presentarse en un solo dispositivo, mientras que la investigación de Intel demuestra el éxito en toda una oblea.

Fabricados mediante litografía ultravioleta extrema (EUV), los chips muestran una notable uniformidad, con una tasa de rendimiento del 95 % en toda la oblea.

El uso del crioprocesador, junto con un sólido software de automatización, permitió obtener más de 900 puntos cuánticos individuales y más de 400 puntos dobles en el último electrón, que pueden caracterizarse a un grado por encima del cero absoluto en menos de 24 horas.

El aumento del rendimiento y la uniformidad de los dispositivos caracterizados a bajas temperaturas con respecto a los anteriores chips de prueba de Intel permite a esta empresa utilizar el control estadístico de procesos para identificar las áreas del proceso de fabricación que deben optimizarse.

Esto acelera el aprendizaje y representa un paso crucial hacia el escalado a los miles o potencialmente millones de qubits necesarios para un ordenador cuántico comercial. Sin duda Intel ha dado un paso de gigante en su carrera cuántica.

Con información de Computer Hoy