Ejército y paramilitares de Sudán negocian prorroga de la tregua - 800Noticias
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EFE

El Ejército de Sudán y el grupo paramilitar Fuerzas de Apoyo Rápido (FAR) vuelven hoy a la mesa del diálogo en Arabia Saudí para negociar la prorroga del «breve alto el fuego», de siete días y que entró en vigor el lunes pasado, en medio de continuas infracciones.

Según fuentes diplomáticas y medios sudaneses, representantes del Ejército y las FAR, enfrentados desde mediados de abril, se reunirán esta noche en la ciudad de Yeda, en el mar Rojo, para acordar la «extensión» de la tregua con la mediación de Arabia Saudí y Estados Unidos.

Las dos partes, que negocian en Yeda de forma indirecta y en gran secretismo desde el pasado día 6, han manifestado en sendos comunicados su intención de prorrogar el alto el fuego, y se acusaron mutuamente de infringir las ocho pausas humanitarias anteriores.

De ser anunciada esta noche, la próxima será la novena pausa humanitaria en seis semanas de enfrentamientos entre el Ejército y los paramilitares, aunque sí contaría también -como la actual- con la supervisión de una comisión integrada por representantes de los mediadores.

Esa comisión denunció el domingo varias infracciones del alto el fuego por ambos bandos, que van desde ataques y bombardeos aéreos hasta «saqueo», «robo» y «agresión» a instituciones civiles y personal humanitario, pasando por el uso de hospitales o viviendas civiles para fines militares, si bien no se ha anunciado ningún tipo de medida de presión contra las partes para que cumplan con lo acordado.

La pausa que vence esta noche entró en vigor a las 18.45 GMT del lunes pasado, y fue alcanzada tras semanas de negociaciones indirectas mediadas por Riad y Washington en Yeda, y en el marco de con un acuerdo de principios en el que el Ejército y las FAR se comprometen a no tomar acciones que obstaculicen el ingreso o la distribución de la ayuda.

La llamada «Declaración de Yeda» contiene, además, una larga lista de compromisos, entre los que destaca permitir el libre movimiento de las personas, no usar instalaciones de servicios o barrios residenciales para fines militares, sino rehabilitar los dañados por los combates, y no reforzar sus tropas o posiciones en las áreas de combate.

Tras casi mes y medio del inicio del conflicto, el pasado 15 de abril, los enfrentamientos han dejado fuera de servicio muchas instalaciones civiles, incluidos los de agua, electricidad y telecomunicaciones, además de dos tercios de los hospitales del país.

Entre otras consecuencias, el conflicto ha causado también la muerte de 700 civiles y el desplazamiento interno o externo de más de un millón de personas, en su mayoría mujeres y niños, en medio de advertencias de organizaciones internacionales de una situación aún más «trágica», cuyas consecuencias afectarían a los países vecinos, si continúa el conflicto bélico en Sudán.

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