Crónica | El murciélago, el pequeño gran desconocido de Galápagos - 800Noticias
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EFE

No se sabe cuántos son ni dónde están, aunque se los ha visto por la isla Santa Cruz del archipiélago ecuatoriano de Galápagos, donde expertos locales, de EE.UU. y Nueva Zelanda adelantan un proyecto para descifrar a los murciélagos, esos pequeños mamíferos que encierran grandes incógnitas para el humano.

Era enero de 2016 cuando expertos reunidos en un taller para conocer el estado de salud de las especies en Galápagos se dieron cuenta de que no tenían información sobre la salud, distribución, hábitos alimenticios, o cualquier dato biológico de los murciélagos.

Ante ese mar de desconocimiento sobre las dos especies de murciélagos (gris y rojo) que hay en Galápagos, el Parque Nacional Galápagos (PNG), apoyado por científicos de las universidades de Texas A&M Corpus Christi, así como Auckland y Massey, de Nueva Zelana, emprendieron una investigación.

La primera etapa, que empezó en agosto pasado, busca lo básico: determinar la distribución de las dos especies de murciélagos.

«Siempre los hemos visto volando en las luces, pero queríamos determinar dónde buscarlos y cómo capturarlos», dice a Efe Danny Rueda, director de Ecosistemas la dirección del PNG al revelar que en las primeras horas de trabajo capturaron un murciélago.

El escaso resultado obligó a un replanteamiento de protocolos de captura, que derivó en el marcaje a cuatro murciélagos rojos y tres grises distribuidos, sobre todo, en la parte alta de Santa Cruz.

Tras la primera fase para conocer su distribución, los expertos quieren entender el rol que cumplen en el ecosistema los dos tipos murciélagos, que se diferencian por el tamaño de su cuerpo: entre 7 y 8 centímetros los rojos, y entre 10 y 11 centímetros los grises.

Luego indagarán sobre el estado de salud de los murciélagos y posteriormente se harán análisis genéticos para determinar si las dos especies tiene alguna característica genética única para el archipiélago de Galápagos, situado a unos mil kilómetros de las costas continentales ecuatorianas.

Aunque están concentrados por el momento en la isla Santa Cruz, los expertos saben que hay reportes de la existencia de murciélagos en islas como San Cristóbal, Floreana, Isabela y Santiago.

«Estamos tratando de entender dónde vuelan, cómo conviven, cómo se alimentan y qué espacios usan», añade al informar de que hay zonas en que las dos especies están juntas y otras por separado, una peculiaridad que se analizará durante los cinco años que, como mínimo, tomará el estudio.

El estado de salud y las características genéticas de los murciélagos se estudiarán casi al final de la evaluación, comenta el experto que señala que entre lo poco que saben de esos animales es que su hábito alimenticio se basa en frutos e insectos.

Al comerse los insectos, los murciélagos ayudan a disminuir la población de invertebrados, muchos de ellos especies introducidas, que afectan a cultivos hortícolas o al pasto, mientras que la ingesta de frutas contribuye a la polinización de especies.

Aunque Rueda subraya que es «muy difícil» conocer la cantidad de murciélagos en la isla, comenta que la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza señala al nativo gris como de «preocupación menor», es decir que el número poblacional «es muy alto», mientras que al endémico rojo lo marca como «no evaluado».

«Lo que conocemos localmente es que hay murciélagos por todos lados, eso nos da una idea de que la población está distribuida en toda la isla» Santa Cruz, de 98.522 hectáreas, comenta y adelanta que en enero viajarán a la isla San Cristóbal para monitorear los murciélagos.

La literatura sobre esos animales apunta que deben consumir agua dulce cada 25 o 30 minutos y la única isla que tiene una laguna de agua dulce es San Cristóbal, lo que le hace presumir que allí habrá más murciélagos y una mayor efectividad de captura.

En Santa Cruz, los murciélagos toman agua de lluvia y de los bebederos de las vacas, explica al agregar que en el estudio también buscarán determinar si hay más de una especie de murciélago rojo en Galápagos como consecuencia de procesos de adaptación específicos en islas separadas por hasta 70 millas de mar.

La principal amenaza para los murciélagos es el cambio de uso del suelo a urbanístico en las zonas de alimentación, comenta Rueda quien calcula que, además del trabajo permanente de campo de cinco guardaparques del PNG y sus equipos logísticos, se prevé invertir un máximo de 15.000 dólares en análisis genéticos para que el pequeño mamífero deje de ser un gran desconocido en Galápagos.

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