Covid-19 y crisis obligan a venezolanos a vender en casa - 800Noticias
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Dioselis Bello no tuvo otra alternativa que instalar en su casa su carrito de comidas luego de que las autoridades venezolanas prohibieron desde marzo su presencia en las calles por la cuarentena para evitar la propagación del nuevo coronavirus.

Antes de las restricciones las calles de Santa Rosalía, en el centro de Caracas, solían ser muy concurridas y había decenas de carritos de comida que vendían hasta cerca del amanecer. Ahora, en plena pandemia, algunos vendedores callejeros decidieron instalarse dentro de sus hogares para seguir activos. Bello incluso amplió su menú y además de arepas también ofrece hamburguesas y sopas, entre otros platos.

En Venezuela, donde la mayoría de los trabajadores gana apenas 2,60 dólares al mes, muchos no se pueden dar el lujo de parar ni un solo día. Ante la necesidad de aumentar sus ingresos, los vendedores ambulantes han transformado sus casas en improvisados restaurantes de comida para llevar o tiendas minoristas y otros se han visto obligados a emprender otras actividades a la par de sus empleos formales para sobrevivir a la peor crisis económica en la historia de Venezuela.

Al lado de la casa de Bello su vecina Isabel Quevedo, de 42 años, vivió días de angustia cuando la tienda de ropa donde trabajaba cerró sus puertas debido a la pandemia. La mujer, que vive sola con su nieto, decidió entonces vender golosinas, pan, cigarros y bebidas desde la ventana de su casa.

En parte porque la mayoría de los comercios formales están cerrados mucho antes del anochecer, la joven abuela realiza en un buen día ventas que le reportan ganancias muy por encima de lo que le pagaban en la tienda.

El salario mínimo de Venezuela es el más bajo de la región y a todas luces insuficiente para cubrir las necesidades básicas. La mayoría pobre del país tiene una dieta deficiente, de acuerdo con cifras del Programa Mundial de Alimentación de la ONU.

Rosmer Díaz, un empleado público de 28 años, convirtió el lugar destinado a depositar la basura del edificio donde vive -construido por el gobierno socialista en el marco de un programa estatal- en una improvisada tienda minorista.

La cuarentena impulsó a Díaz a concretar el plan que venía madurando desde antes de la cuarentena por sus insuficientes ingresos en el sector público, donde son comunes los sueldos por debajo de tres salarios mínimos al mes.

Al principio de la recesión que comenzó hace seis años la incapacidad de la mayoría de los pobladores de Venezuela para obtener los nutrientes básicos estaba causada por la escasez. Ahora que en buena medida se regularizó el abastecimiento, la causa principal son los elevados precios.

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