Conoce el origen (atómico) del bikini | 800Noticias
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Agencias

El 5 de julio de 1946, se presentó en la piscina Molitor de París una de las prendas más populares de la historia. Se trataba de un traje de baño de dos piezas, y su creador, el ingeniero Louis Réard, lo llamó ‘bikini’ en homenaje al atolón homónimo del Pacífico donde el Ejército estadounidense realizaba entonces pruebas nucleares. Hoy, prácticamente se denomina igual –con distintos acentos– en todo el mundo. Y lo cierto es que el invento de Réard tuvo el efecto de una bomba atómica en la todavía pacata sociedad del momento. Tanto que a final lo enseñó una bailarina de estriptis, Michele Bernardini, porque otras modelos convencionales de pasarela se negaron a ponérselo.

En 1953, una despampanante Brigitte Bardot lo lució en la playa de Cannes, y todavía en 1962, la primera película de James Bond, Agente 007 contra el Dr. No, levantó un notable revuelo cuando Ursula Andress salió del mar con gafas de bucear, un cuchillo coquetamente colgado en la cadera, y un bikini blanco que marcó época.

En lo referente al nombre, la primera sílaba suele identificarse, erróneamente, con el prefijo ‘bi-‘, que significa ‘dos’ o ‘doble cantidad’. De ese malentendido surgió toda una familia de vocablos: ‘monokini’, cuando la prenda es de una sola pieza; ‘trikini’, que lleva una tira de tejido entre las dos partes del bikini; ‘microkini’, el cual no precisa de mayores aclaraciones; y, recientemente, el polémico ‘burkini,’ expresamente creado para mujeres musulmanas y que apenas deja al descubierto las manos, la cara y los pies.

Por otra parte, el Diccionario de la Real Academia acepta las grafías ‘biquini’ y ‘bikini’, aunque es más correcta esta última por su semejanza con el nombre del atolón.

Y una última curiosidad: en todos los países hispanohablantes el término es masculino, excepto en Argentina, donde se habla de ‘la’ bikini o ‘las’ bikinis.

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