Unas 1.300 hectáreas de palma aceitera fueron devoradas en el Sur del Lago por incendio | 800Noticias
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Fuente Panorama

Los incendios forestales acentuados por la sequía que vive Venezuela como consecuencia de ‘El Niño’, han devorado más de 1.300 hectáreas de palma aceitera en el municipio Jesús María Semprum, al Sur del Lago de Maracaibo.

La información fue confirmada por el concejal Freddy Guevara, presidente de la Cámara Municipal, quien señaló que pese a los esfuerzos por extinguir las llamas, la sequía ha servido de vehículo al fuego que desde hace más de 15 días acaba con cultivos en esta zona limítrofe con Colombia.

Las llamas han alcanzado además a los cerros La Paloma y Mirador, pulmones vegetales de Casigua El Cubo, capital del municipio. “Son catástrofes de índole muy grande y con los equipos que tenemos no ha sido suficiente, a veces hemos ido a un incendio y solo podemos mirar porque la magnitud supera nuestras posibilidades. Solo Dios con la lluvia podrá combatirlos”.

La calima resultante de los incendios ha impregnado el aire de la zona, causando afectaciones respiratorias, expresó Guevara. “El reporte de Protección Civil sobre los incendios ocurridos en nuestro municipio indican que entre las zonas afectadas están el Kilómetro 21, Madre Vieja, Los Manueles, Kilómetro 7, Las 6 Casa, Las Válvula, La Latina, Pacasa, La Redoma, Caño Negro, Cerro el Mirador, además de los sectores de la margen de la carretera Machiques- Colón, unas 1.300 hectáreas de palma aceitera han sido devoradas por los incendios”.

Jesús Uzcátegui, director de Desarrollo Agrícola del municipio, indicó que 183 pequeños y medianos productores agrícolas y pecuarios están afectados.

La sequía es muy fuerte —añadió Guevara— “los incendios se han presentado en diferentes sectores al mismo tiempo, lo que nos limita poder atender. Las comunidades organizadas productores y el gobierno municipal han formado parte de los equipos en los que se ha trabajado para controlar y extinguir los incendios forestales con el apoyo de Barrio tricolor”.

Guevara recalcó que “los pozos artesanales están secos y los afluentes de los riachuelos con nivel muy bajo, y algunos sin gota de agua”.

William Cardeño fue uno de los productores que vieron cómo el fuego acabó con sus plantaciones. En su caso perdió una hectárea de plátano, naranja y yuca. “Lo único que pudo salvar fue el rancho y sus cabezas de ganado. A otros también se les quemó ganado, hay muchos potreros quemados”, narró su hijo William Sepúlveda.

A unos kilómetros de Jesús María Semprum, en la Sierra de Perijá, los incendios no han cesado. Sobre la situación, fray Nelson Sandoval, párroco capuchino de la Misión del Tukuko, dijo que los focos reportados inicialmente hacia se han sofocado, pero surgieron otros hacia el territorio barí.

“Se apagaron los unos y surgieron otros. Ahora hay incendios también en las comunidades barí, los guardaparques estuvieron en Semana Santa en la Saimadoyi sofocando fuego, pero son tan vastos que necesitarían un ejército de bomberos para sofocarlos. Todas las comunidades barí al piedemonte, por la parte externa de la sierra y las que están dentro de la sierra están ardiendo”.

“Familias se han venido porque un osado metió candela en esa parte baja y arde, todos están con gripe, no se ve nada por el humo, y los conucos quemados. Se vinieron huyendo de la situación previniendo males mayores en la salud”, detalló Sandoval.

Este año, la candela ha arrasado zonas de la Sierra de Perijá, Burro Negro y el Sur del Lago de Maracaibo.

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