Los aliados ideológicos del Régimen | 800Noticias
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El pasado sábado tuve la fortuna de disfrutar la transmisión de un programa de televisión en el canal National Geographic dedicado al “milagro verde” ocurrido en Sao Paulo, Brasil. La transformación de un gravísimo problema de contaminación ambiental en una gran oportunidad de desarrollo económico y social para la población de esa importante ciudad brasileña es motivo de elogios y admiración, especialmente cuando se trata de un país vecino con características similares al nuestro y, además, aliado ideológico, político y económico del gobierno de turno.

La implementación de ingeniosas y agresivas políticas de Estado en materia de reciclaje de aluminio, acero y otros materiales provenientes de desechos domésticos e industriales han resultado en inmensos beneficios socio-económicos y ambientales, tales como la economía de recursos naturales -minería y energía- y la generación de empleo y renta para una población de más de 250 mil personas.

Es digno de destacar el caso de la ciudad industrial de Cubatão, otrora mejor conocida como “El Valle de la Muerte”, donde alrededor de 30.000 toneladas de sustancias químicas nocivas eran expulsadas hacia la atmósfera mensualmente por fábricas productoras en su mayoría de materias básicas. De hecho, las tasas de mortalidad infantil, enfermedades de cáncer y deformaciones genéticas eran alarmantes, y, por ende, las expectativas de vida menores en esta región que en el resto del país. El Estado brasileño se propuso, en coordinación con los sectores industriales públicos y privados, llevar a cabo una modernización integral de todos sus sistemas mediante una inversión significativa en tecnología de punta dirigida a la reducción de las emisiones tóxicas al ambiente y el aprovechamiento de los desechos industriales para la obtención de materias básicas. Hoy en día, la realidad de Cubatão es muy diferente a la del “Valle de la Muerte” del siglo XX.

Al igual que el “Gigante de Suramérica”, otros países de la región y otros más lejanos, considerados por el gobierno venezolano como aliados ideológicos y amigos del régimen en una suerte de bloque socialista al mejor estilo de la Guerra Fría, han exhibido progresos notables en su economía, ambiente y bienestar social, gracias a la “generosa” donación o inversión de inimaginables cantidades de recursos económicos de todos los venezolanos. La tendencia de la destrucción del aparato productivo nacional ha sido directamente proporcional al progreso de las economías foráneas que producen y exportan los bienes requeridos por nuestro país gracias a la economía de puertos impuesta por el gobierno bolivariano. En materia ambiental y social, tampoco podemos presumir de logros palpables como nuestros “camaradas” internacionales; por el contrario, la degradación inclemente del ambiente por falta de aplicación de políticas adecuadas, el crecimiento dramático de la pobreza, la violencia desbordada y la vulneración de los derechos básicos constitucionales por parte del régimen nos separan y aíslan cada vez más del resto del mundo.

Después de estos 15 años de regresión económica, política y social de Venezuela a escenarios que se creían superados para siempre, es hora de preguntarnos cuál es la verdadera “alianza ideológica” con esos países que progresan de manera sostenida mientras nosotros nos hundimos en la miseria y el atraso, bajo la mirada soslayada y cómplice de nuestros vecinos y socios. “Amigo es el ratón del queso y, sin embargo, se lo come”, dice el popular refrán.

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