El tiempo que ¿no volverá? | 800Noticias
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Hoy celebro el comienzo de una nueva etapa en mi lucha sin cuartel por la democracia de nuestra Patria amada, la República de Venezuela, con su bandera que hoy debería ondear libre y orgullosa luciendo sus flamantes siete estrellas y su escudo glorioso con su brioso corcel en galope hacia la derecha, ejerciendo el derecho y cumpliendo con el deber constitucional de todos los ciudadanos venezolanos de bien de hacer respetar la Carta Magna que garantiza la viabilidad del Estado y la sana convivencia de sus habitantes. Quiero, de antemano, expresar mi más sincero agradecimiento a este espacio de información libre por la que hoy me hacen el honor de leer estas reflexiones, cuyo principal propósito es analizar desde mi perspectiva o visión ciudadana la gravísima situación política, económica y social que, a lo largo de los últimos 15 años, ha devenido en la destrucción de los principios y valores de la sociedad venezolana tal como la conocimos y vivimos antes de la lamentable llegada de la mal llamada “Revolución Bolivariana”.

Debo comenzar con lo que en la etapa democrática del país se denominaba “proyecto de vida”. Recuerdo cuando mis padres se planteaban metas para asegurar su futuro y el bienestar de la familia en un lapso de 10 años. Comprar un inmueble, adquirir un vehículo, tener alguna propiedad para alquilar, los estudios superiores de los hijos… Garantizar la estabilidad económica de la familia en el futuro era, más que una hazaña o una utopía, una posibilidad cierta que se lograba gracias al esfuerzo y a las oportunidades que ofrecía el Estado a todos los ciudadanos por igual, haciendo énfasis particular en las oportunidades. En mi caso particular y en el de la mayoría de los ciudadanos venezolanos, la etapa más productiva del hombre, de los 30 a 45 años, ha pasado de largo sin permitirme plantear un proyecto de vida para mi futuro, sin la más mínima posibilidad de asegurar un buen porvenir. Por el contrario, el panorama de futuro se ha estrechado al presente inmediato, cuyos retos principales son abastecerse de alimentos y salvaguardar nuestras vidas de los ataques del hampa común y oficial. Ni más ni menos un verdadero escenario de guerra.

La “Revolución Bonita”, como la denominara cínicamente el “Responsable Supremo” de la entrega de nuestra Patria a saqueadores extranjeros, utilizando los mismos procedimientos y artimañas de los numerosos caudillos que han hecho de nuestra Venezuela su hacienda particular a lo largo de nuestra historia, secuestró al país sometiéndolo a la humillación y a la inversión de sus valores morales, la desaparición de su cultura, sus costumbres, sus riquezas, en resumen SU VENEZOLANIDAD.

Pareciera que muchos venezolanos aún no abren sus ojos y su corazón para darse cuenta de todo lo que hemos perdido sin hacer la más mínima oposición. Los mejores años de nuestra vida ya pasaron para muchos de nosotros, pero “aquí estamos y aquí seguimos”, parafraseando a aquel personaje también cubano y de no tan grata recordación, de pie y con la fuerza del amor por la Patria y por nuestros hijos para cumplir con nuestro deber constitucional y sagrado de rescatar a nuestra Venezuela de la actual ocupación por parte de fuerzas extranjeras y de sus lacayos locales, y construir de nuevo una sociedad como la que orgullosamente nos caracterizó en el pasado inmediato.  Ese tiempo SÍ VOLVERÁ.

Sirvan estas reflexiones generales como un preámbulo a los enfoques particulares del acontecer nacional que ofreceré a los foristas en próximas entregas.

Pueden contactarme a través del correo electrónico isasando@msn.com o a la cuenta de Twitter @isasando

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