Madres piden que sus hijos sean juzgados en libertad | 800Noticias
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Madres de 4 de los 10 jóvenes que fueron detenidos el 26 de abril en Santa Fe claman por la liberación de sus hijos.

Joaquín Roca, Jhonny José Inojoja, Javier Monguilo, Marco Alexander Torres, Luis Andrés Picó, José Manuel Tavares, Jefferson Piñate, Aliyer Pacheco, Airam de Araujo y Bethania Farrera fueron aprehendidos el sábado, luego de una marcha por la educación, en el barrio El Güire por funcionarios de la GNB. Los ocho varones fueron trasladados la semana pasada a la cárcel de Yare III y las dos mujeres están en el INOF. 

En una rueda de prensa, las madres de algunos de los detenidos dijeron que los muchachos están en buenas condiciones. Fueron aislados del resto de la población penitenciaria, están uniformados y les raparon el pelo. El sábado lograron llevarles unas colchonetas al penal para que no durmieran en el piso.

Julia Gallegos, madre de Aliyer Pacheco, se lamenta porque su hijo “estaba en el sitio y la hora equivocados”. El joven de 24 años de edad se acababa de bajar de un autobús, cuando se topó con la persecución de los manifestantes por parte de la GNB y fue detenido. El joven trabaja y estudia en la Universidad Alejandro de Humboldt. No podrá inscribir el cuarto semestre esta semana.

A Linday de Piñate, mamá de Jefferson, le brotaron las lágrimas frente a los micrófonos. “Lo vi el domingo. Está decaído. Me pide que lo saque de la cárcel. Le dije que como sea lo voy a sacar de ahí, porque no ha cometido ningún delito, no ha hecho nada malo”.

Jefferson tiene 24 años y está recién graduado de Administración en el Colegio Universitario José Lorenzo Pérez Rodríguez. Trabaja para cubrir sus gastos y para ayudar a pagar la universidad de su hermana menor.

“Miren a estos muchachos con ojos de misericordia”, implora Lorena Tavares, madre de José Manuel Tavares. El muchacho está cursando 5° año de bachillerato y estaba en los preparativos de su graduación. La última vez que su madre lo vio fue hace 3 días y por apenas 10 minutos.

Todas coinciden en que sus hijos están bien físicamente, pero tienen miedo. “Mi hijo lo que hace es pedirme perdón”, dice Carmen Cabrera, representante de Marcos Torres, de 20 años de edad. Torres trabajaba para ayudarla con los gastos mientras esperaba por un cupo en la Unefa. Fue escolta del viceministro de Deportes y recientemente había entrado a trabajar en una empresa telefónica.

 

Sin juicio. Los cargos que fueron precalificados a estos 10 jóvenes son instigación pública, agavillamiento y, en algunos casos, detentación de artefactos explosivos. El abogado Alfredo Romero, director del Foro Penal Venezolano, que acompañaba a las madres, explicó que se trata de delitos que no superan los 6 años y que por tanto no tienen tal gravedad como para que los jóvenes permanezcan en prisión. Pidió que se les dicten medidas cautelares mientras enfrentan su juicio. “Es inhumano privar de libertad a una persona que ni siquiera se ha determinado que cometió un delito”, dijo. Además, indicó que está en curso el proceso de apelación de la medida preventiva de privación de libertad.

Las Cifras
*130 personas, de las 2.577 detenidas desde el 12-F, permanecen privadas de libertad por manifestar, según cifras del Foro Penal Venezolano.

*80 casos de tortura, tratos crueles e inhumanos han sido denunciados ante la Fiscalía.

*8 personas con condiciones especiales han sido detenidas. El último caso es el de Xavier Beckles, con síndrome de Asperger, quien fue detenido el viernes en Ciudad Guayana.

 

Hacinados en el INOF y en la sede de la PNB
Ingrid Maldonado: “Mi hija hace pipí en potes porque no tienen agua en la celda”
Angélica Lugo

Airam De Araujo estudia Ingeniería Civil de la Universidad Santa María y fue detenida el sábado 26 de abril durante una protesta en Santa Fe. Desde hace más de una semana no pisa un aula clases. Ahora comparte una celda con 6 mujeres en el área de resguardo de Enfermería del Instituto Nacional de Orientación Femenina de Los Teques. Allí duerme en la misma colchoneta con otra de las reclusas. La colocaron en la parte de abajo de una litera.

En esa área del penal hay deficiencias con el agua, por lo que la estudiante ha tenido que sortear las trabas que hay en el centro de reclusión para asearse y para hacer sus necesidades fisiológicas. Las reclusas dependen del agua potable que sus familiares les llevan los días de visita para bañarse, limpiar la celda y lavar su ropa, contó Ingrid Maldonado, madre de Airam De Araujo.

“Mi hija hace pipí en pipotes porque no tienen agua en la celda. Cada vez que llega el agua, las siete muchachas se bañan juntas para aprovechar de asearse y limpiar. Todas solucionan con las perolas de agua que les llevamos. Están hacinadas en el cuarto donde duermen porque solo cabe la litera y tres colchonetas pegadas. Una de ellas duerme en parte del baño”, dijo Maldonado.

El domingo la mujer pudo ver a su hija después de una semana, pues en el INOF cambiaron las normas para las visitas. Ya no hay paso de familiares los miércoles y quienes van los sábados no pueden ir el domingo. Actualmente solo permiten el acceso de tres familiares cercanos. Si uno de ellos quiere ir la semana siguiente, debe hacerlo un día distinto al de la semana anterior.

Ese día Maldonado hizo la cola desde las 4:00 am para entrar a la cárcel de mujeres. A las 6:15 am la sellaron con el número 10 y fue a las 9:45 am cuando finalmente logró pasar con los tres potes plásticos en los que le llevó brócoli, melón en rodajas y chocolate a su hija.

“Airam me dijo que en las mañanas y en las noches les dan o bollito o arepa con pollo. Normalmente los mediodías comen pasta. Sus compañeras de celda tuvieron algunos días comiendo galletas con atún porque no les gustaba la sazón de las cocineras”, destacó.

Maldonado no duerme tranquila desde que detuvieron a su hija: “Me da cargo de conciencia dormir porque mientras estoy cómoda con mi almohada y arropada no sé cómo está ella. Mi papá murió el 22 de abril y me tuve quitar el luto para poder entrar a ver a Airam en el INOF porque no se permiten entrar con ropa oscura”.

Una de las compañeras de celda de Airam es la estudiante de Contaduría Pública de la UCV Marlyn Márquez, de 22 años de edad, detenida en el municipio Chacao durante una manifestación. El día de su detención una mujer de 43 años de edad también fue apresada y comparte espacio en un área de resguardo junto con unas misses y con la estudiante Betania Ferrera, también detenida el 26 de abril en Santa Fe.

Los defensores de Airam De Araujo informaron que durante esta semana introducirá un recurso de apelación. Pero prefieren no dar detalles por los momentos.

 

Lizbeth Manzano, madre de joven de 14 años
“Lo tienen como si hubiese asesinado a 20 personas”
Emily Avendaño

Todos los días Lizbeth Manzano atraviesa la ciudad desde Petare hasta Catia para llevarle la comida a su hijo de 14 años de edad, detenido desde el 26 abril en la sede de la Policía Nacional Bolivariana.

El adolescente fue aprehendido al salir de la estación del Metro de Chacao. Iba al centro comercial Sambil a cortarse el cabello, pero nunca llegó porque una masa de gente corrió hacia él. El joven se quedó parado en el lugar y oficiales de la PNB lo apresaron; también recogieron un morral que, según el expediente, el estudiante cargaba encima. Dentro había banderas de siete estrellas, bombas molotov, chinas, metras, máscaras antigases y una granada. Sus padres niegan que el bolso le pertenezca.

“Mi hijo duerme en el mismo piso donde hacen pipí y pupú. No nos permiten traerles una sábana o una toalla. Pasó ocho días sin bañarse y sin defecar”, denunció Manzano. En la celda hay cucarachas y malos olores.

La audiencia de presentación se realizó el 27 de abril. El juzgado precalificó los delitos de instigación pública y detentación de sustancias incendiarias. Le otorgó al adolescente una medida sustitutiva de libertad, con la presentación de 3 fiadores de 60 unidades tributarias cada uno, que consignaron hace una semana.

Mientras completan el trámite, el joven permanece detenido en Catia. “Lo tienen en condiciones infrahumanas. A él y a todos los menores de edad que están ahí”, afirmó Henry Angulo, padre del muchacho, cuyo nombre no puede revelarse porque lo protege la Lopnna.

Al estudiante de octavo grado lo tenían en una celda con 22 presos. Sin embargo, Manzano tuvo una discusión con un policía y desde el 1° de mayo lo recluyeron en un baño, en compañía de otro menor de edad. El área mide 2 metros de ancho, por 2 de largo y no tiene ventilación.

“Los policías no lo han maltratado, pero lo tienen en unas condiciones como si hubiese asesinado a 20 personas”, denunció Manzano.  

Desde la detención, lo han podido ver en tres oportunidades. Entre todas no suman más de una hora de visita. “Cuando entramos a verlo, lo bajan esposado junto a hombres mayores. A veces hay hasta 8 personas esposadas juntas. No nos dejan tocarlo”, dijo la madre.

La comida la entregan en envases de anime, que el estudiante debe comerse con las manos porque no se les permite usar cubiertos. Los padres del adolescente dijeron que está decaído y desesperado por salir en libertad.

Fuente: EL NACIONAL

 

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