Tres días Atrapado bajo el agua | 800Noticias
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Nunca nadie se alegró tanto de ver a un buzo. Harrison Odjegba Okene, cocinero de un remolcador en el delta del Níger, llevaba tres días desafiando al agua helada del Atlántico. Buscando las cámaras de aire en el interior de su barco, hundido del revés a 30 metros de profundidad. Vestido solo con calzoncillos, en medio de la oscuridad, buceaba de camarote en camarote con la certeza de que sus once compañeros habían perecido en el naufragio. De vez en cuando retumbaban los golpes de los tiburones golpeando el casco, atraídos por los cadáveres.

El rostro de Okene cuando ve la luz de la linterna de su salvador después de tres días en el infierno culmina la feliz crónica de su rescate. Un grupo de buzos sudafricanos, trabajadores de un yacimiento petrolífero a 120 kilómetros de distancia del naufragio, han hecho testigo al mundo de esta historia de supervivencia gracias a las microcámaras colocadas en sus trajes. El drama sucedió a finales de mayo aunque hasta ahora no había trascendido. Los buzos solo buscaban cadáveres. «Mis manos y pies estaban pálidos», recuerda Okene. «Cuando encontré al buceador, fui yo quien le toqué la cabeza y se asustó».

El ‘Jascon 4’ maniobraba junto a un buque cisterna en una terminar de carga de la petrolera Chevron cuando, tras un violento giro, se hundió en el océano. Okene se encontraba en el baño en aquel momento. «Estaba aturdido, en todas partes estaba oscuro. Fui zarandeado y logré salir del aseo a tientas hasta un lugar que me pareció la sala de descanso de los oficiales. De ahí fui al despacho de los ingenieros sin ver nada».

Según ha explicado a la televisión nigeriana, Okene logró hacerse con un chaleco salvavidas, encontró dos linternas y ocupó una cabina que parecía segura mientras el barco seguía hundiéndose. Repasó su vida ante lo que esperaba una muerte segura. «Recé cientos de veces, empecé a invocar una intervención divina». Al tercer día, escuchó el motor del barco de sus rescatadores y golpeó el casco con un martillo para llamar su atención. Saltó de su cubículo al agua y vio cómo el buzo penetraba en la estancia esperando encontrar solo cuerpos sin vida.

En las imágenes del vídeo, un exhausto Okene bebe un trago de una botella de agua antes de colocarse la escafandra para abandonar la nave guiado por sus rescatadores. Los buzos le dijeron a Okene que había tenido mucha suerte porque el aire estaba prácticamente agotado. También le confirmaron la muerte de sus once compañeros, hecho que el nigeriano consideró como una señal divina. El vídeo completo ha sido publicado por la compañía DCN Diving, después de que la agencia Associated Press le pidiera que lo difundiera, en vez de la versión abreviada hecha pública con anterioridad. Su autenticidad ha sido confirmada tanto por los submarinistas como por el propio Okene.

 

Informació La Verdad

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