La situación continúa tensa en Saná tras violentos combates del lunes | 800Noticias
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Saná, Yemen | AFP | Los beligerantes respetaban el martes la tregua en Saná, donde seguía registrándose una gran tensión al día siguiente de los violentos combates entre la guardia presidencial yemení y la milicia chiita.

La residencia del primer ministro Jaled Bahah se mantenía rodeada por milicianos, y las principales vías de acceso estaban bloqueadas por hombres armados. 

El convoy del dirigente fue tiroteado el lunes, mientras los combates en torno al palacio presidencial hacían estragos.

El jefe de gobierno salió indemne del ataque, según la ministra de Información, Nadia al Sakaf.

En el sector sur, los enfrentamientos se detuvieron el lunes por la tarde con la entrada en vigor de una tregua decretada por ambas partes, aunque parecía extremadamente frágil.

Miembros de la guardia presidencial fuertemente armados y equipados con blindados y piezas de artillería antiaérea controlaban las entradas del palacio presidencial, mientras las milicias chiitas, equipadas con armas ligeras, acamparon a unos 500 metros.

El presidente Abd Rabo Mansur Hadi, que rara vez utiliza el palacio, se encontraba en su residencia en Saná, donde trata entablar conversaciones con las demás fuerzas políticas, para establecer una “hoja de ruta que ponga fin a la violencia”, según un portavoz.  

Los enfrentamientos han dejado nueve muertos y 67 heridos, según el Ministerio de Sanidad, mientras que varias embajadas se han visto obligadas a cerrar sus puertas.

Rebrote de la violencia

El rebrote de violencia, el más grave en la capital de los últimos cuatro meses, vino provocado por el rechazo de los milicianos chiitas, llamados huthis, a aceptar un proyecto de Constitución que, dividiendo el país en seis regiones, los privaría de acceso al mar. 

Desde el 21 de septiembre, la milicia Ansarualá, que busca desde el año pasado extender su influencia en Yemen, ha tomado el control de una gran parte de Saná. 

Hace dos días, los rebeldes secuestraron al jefe del gabinete del presidente, Ahmed Awad Ben Mubarak, uno de los arquitectos de la nueva carta magna.

Según la experta del International Crisis Group, April Longley Alley, el secuestro “es un mensaje dirigido al presidente para mostrar que no cambiarán de idea sobre la Constitución”.

Los últimos acontecimientos hacen temer una caída del gobierno, aliado de Washington en la lucha contra Al Qaida, y a largo plazo, un hundimiento total del Estado. 

La sombra de Saleh

Durante los combates del lunes, los milicianos chiitas contaron con un apoyo directo de las fuerzas leales a Saleh, aseguró el martes a la AFP un oficial de la guardia presidencial. 

“Nosotros vimos a varias formaciones de soldados y combatientes salir de la residencia de Ahmed Alí Abdalah Saleh (hijo del exjefe de Estado) para venir a apotar a los combatientes huthis”, aseguró el militar, bajo condición de anonimato. 

Un residente del barrio acusaba de “traición” a ciertos elementos de las fuerzas especiales, que recientemente han pasado a trabajar bajo dirección de los rebeldes.

Algunos hombres de las fuerzas del régimen no intentaron combatir a los huthis cuando estos lograron tomar una posición estratégica, aseguró el habitante. “Los vimos desplegarse por la colina frente al palacio presidencial sin que hubiera resistencia por parte de las fuerzas especiales”. 

Un combatiente huthi, Abu Hachem, dijo que su milicia había tomado la posición para impedir que las fuerzas leales al presidente Hadi “bombardease a civiles”.

“Varios inmuebles han quedado dañados, así como un restaurante, que fue golpeado por dos obuses”, aseguró, repitiendo que los huthis estaban en Saná para proteger a los civiles y combatir la corrupción.

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