Cientos de miles de indignados retan en la calle al Gobierno de Brasil | 800Noticias
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La mano que tendió el martes la presidenta Dilma Rousseff a las voces de la calle no bastó. La marcha atrás que dieron al día siguiente las alcaldías de Río de Janeiro y São Paulo para retirar la subida de los 20 céntimos de real (0,07 euros) en el transporte público, tampoco fue suficiente. Hasta 14 alcaldías revocaron ya en Brasil las subidas de los billetes. Pero nada de eso sirvió para detener las manifestaciones que comenzaron 14 días atrás en São Paulo con apenas 2.000 personas. El jueves por la noche ya fueron cientos de miles los manifestantes, cifra superior a los 230.000 que abarrotaron las avenidas el pasado lunes en todo el país.

Tan sólo en Río de Janeiro se concentraron unas 300.000 personas, el triple que en aquella jornada. Y en São Paulo fueron 75.000; en Recife, 52.000. Empezaron todas de forma muy pacífica, pero se produjeron enfrentamientos con la policía en Río, Brasilia y Bélem. En Brasilia, los agentes antidisturbios tuvieron que recurrir a los gases lacrimógenos para impedir la toma del Congreso

A diferencia del lunes, cuando en todas las protestas se escuchó un reclamo preciso y concreto en boca de la mayoría, esta vez no surgió ningún elemento unificador, ningún cántico que primara sobre todos los demás. La corrupción, el exceso de gastos en el Mundial de 2014, la educación, la salud… Todas esas cuestiones se reflejaban en las cartulinas de los manifestantes. Pero ninguna reinó sobre la otra. Si acaso hubo un rasgo más o menos genérico fue el rechazo a la presencia de los partidos mayoritarios.

El intento del oficialista Partido de los Trabajadores (PT) de unirse al festejo, fracaso. En São Paulo, unos cien militantes del PT tuvieron que abandonar la protesta después de soportar durante más de dos horas insultos, la quema de una bandera del partido y agresiones físicas, informa María Martín.

El Movimiento por el Pase Libre (MPL), el grupo que convocó todas las protestas, consiguió su objetivo. Los alcaldes y gobernadores de distintos partidos dieron marcha atrás. La victoria de la calle suscita nuevas preguntas difíciles de contestar. Ahí van algunas

¿Qué hará el Pase Libre a partir de ahora? De momento, no perder el espacio que ganaron en la calle. Sus miembros llevan días preparando una mega manifestación para este jueves, con el objetivo de movilizar a un millón de personas. Así que, en cuanto las autoridades de São Paulo anunciaron el miércoles su marcha atrás, los 40 miembros orgánicos de este grupo en São Paulo se reunieron en el bar Abolición, cerca de la alcaldía, y cantaron la Internacional socialista para festejar la noticia. Y enseguida tuvieron claro que la manifestación del jueves seguiría en pie. Con carácter festivo, pero en pie.

Otra cosa quedó clara: seguirían luchando por el que ha venido siendo su gran objetivo desde la fundación del grupo en 2005: el acceso gratuito al transporte público. ¿Y cómo? En las redes brasileñas predomina una pregunta sobre las demás: ¿Cuándo será la próxima marcha? Muchos de los participantes en foros se inclinan por cederle esa decisión al Pase Libre. Pero el Pase Libre solo decide la próxima fecha después de cada manifestación. Una vez terminada la marcha del jueves, los 40 miembros del Pase Libre que han venido organizaron las seis jornadas de protestas anteriores, se reunirán en colgarán en Facebook su decisión.

¿Durante cuánto tiempo continuarán teniendo tanto éxito las protestas? De momento, nadie podría arrojar con un mínimo de rigor una respuesta a esa pregunta. Pero ahí va una hipótesis: “Durarán, probablemente, hasta que se termine la Copa Confederaciones; o sea, hasta el 30 de junio”, indicó una fuente del Ayuntamiento paulista.

¿Y qué hará el Partido de los Trabajadores (PT)? Intentará no perder la calle. Ni las redes sociales. Por eso, el partido de la presidenta Dilma Rousseff convocó también a sus militantes en Río de Janeiro, para apoyar las protestas del Pase Libre. “¡El PT irá a la calle junto a los jóvenes! La lucha del pueblo es la lucha del PT”, escribió en las redes sociales el presidente nacional del partido, Rui Falcão. La intención del PT era manifestarse a las cuatro de la tarde en la Avenida Angélica, una hora antes y a pocos metros de donde se había anunciado la concentración del Pase Libre. Muchos seguidores del Pase Libre señalaban en las redes sociales que la convocatoria del PT era una provocación.

¿Con la bajada de tarifas, ganó el pueblo o el populismo? El miércoles por la mañana, seis horas antes de anunciar la retirada del aumento en el transporte público de São Paulo, el alcalde de la ciudad, Fernando Haddad (del Partido de los Trabajadores), declaró: “La cosa más fácil del mundo sería contentar a la gente a corto plazo. Y tomar una decisión de carácter populista sin explicar a la sociedad las decisiones que uno está tomando”.

La prensa paulista informó de que Haddad había sido presionado por Dilma Rousseff y el expresidente, Lula da Silva, para que bajara las tarifas, a pesar de que llevaba semanas diciendo que era imposible. El mismo miércoles, a las siete de la tarde, en una conferencia de prensa con el Gobernador del Estado, Geraldo Alckmin, del centrista Partido de la Socialdemocracia Brasileña (PSDB), el alcalde dijo: “Necesitamos abrir un debate sobre las consecuencias de esta decisión”. Frase que nos lleva inmediatamente a la siguiente pregunta.

¿De dónde saldrá el dinero para subvencionar la revocación de las rebajas? Si ya eran difíciles de responder algunas de las preguntas anteriores, ésta se lleva la palma. La letra pequeña del cheque tan generoso que las autoridades han extendido a los ciudadanos aún no aparece por ningún lado. “Queremos que salga del lucro del sector privado”, se indicaba en una página que convocaba ayer en Facebook a la manifestación de Río.

Y eso es precisamente lo único que hoy en día parece claro: el dinero no saldrá del sector privado. El gobernador de São Paulo ya advirtió el miércoles: “Vamos a tener que cortar inversiones porque las empresas (concesionarias) no tienen cómo asumir (los gastos de la suspensión del aumento)”. El alcalde Haddad ya había avisado: “Estas decisiones traen su impacto. Existen peticiones de guarderías, hospitales… Demandas de las más variadas en la ciudad”. Y el miércoles añadió, sin dar más detalles, que abriría un debate con la sociedad para calcular las implicaciones de la revocación.

“La respuesta a esa pregunta es compleja”, admite el economista Caio Tendolini, quien participó en las últimas manifestaciones. “Pero cuando el alcalde habla de la salud y la educación trata de segmentar a la sociedad”. “En cualquier caso”, añade Tendolini, “la decisión ha de tomarse de forma transparente”. 

¿Cómo afectarán las protestas a las presidenciales de 2014? Una encuesta oficial efectuada entre los días 8 y 11 de junio, cuando aún no se habían producido las manifestaciones masivas del lunes 17, reveló que la popularidad de Dilma Rousseff había caído ocho puntos, del 65% al 57%. La causa principal era el aumento de la inflación. Tras el inicio de las primeras protestas, Rousseff tardó diez días en referirse a ella. Pero después, tendió la mano a los manifestantes y su intervención fue decisiva para bajar las tarifas. El hecho de que el partido opositor PSDB también haya sufrido el desgaste con los excesos de la represión policial en São Paulo, podría beneficiar al Partido de los Trabajadores.

Las elecciones presidenciales están previstas para dentro de 15 meses, una eternidad en política. Para esa fecha, seguramente, los políticos brasileños seguirán con mucha más atención lo que se cocine en las redes sociales.

 Información El País

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