Santos asume su segunda presidencia decidido a sellar la paz en Colombia | 800Noticias
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BOGOTÁ, (AFP) – Juan Manuel Santos asumirá este jueves por segunda vez consecutiva la Presidencia de Colombia, a la que fue reelegido con la promesa de alcanzar la paz con las guerrillas de izquierda en un país azotado por un conflicto armado de más de 50 años.

“La paz es el bien supremo de toda sociedad”, dijo este político de centroderecha, que ganó con el 50,6% de los votos y el apoyo de la izquierda, en la cena ofrecida a los invitados a la ceremonia de posesión, que inicia a las 03:00 pm (08:00 pm) en el Patio de Núñez, situado entre el Congreso y la Casa de Nariño (palacio de gobierno).

A poco de comenzar los actos de investidura, el casco histórico de Bogotá estaba blindado por un fuerte dispositivo de seguridad, mientras seguían llegando delegaciones extranjeras, como la del presidente de Ecuador, Rafael Correa. Sin embargo, el jefe de Estado venezolano, Nicolás Maduro, quien ha dado su respaldo a Santos en su empeño por la paz, canceló su asistencia, confirmaron fuentes oficiales.

Santos, que en la mañana asistió a una misa privada en la capilla de Casa de Nariño, escribió en Twitter su compromiso de servicio: “En misa familiar Padre Llano dijo lo siguiente que tendré muy presente ‘Ser presidente no es vivir para uno mismo, es vivir para los demás'”.

Electo por primera vez hace cuatro años tras liderar la mayor ofensiva contra las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC, comunistas), cuando era ministro de Defensa de su predecesor y ex mentor Álvaro Uribe (2002-2010), Santos devino en el gran impulsor de las negociaciones de paz con esa guerrilla, la principal del país con unos 8.000 combatientes.

Además de las conversaciones con las FARC, que tienen lugar desde noviembre de 2012 en Cuba, Santos anunció, poco antes de su reelección el 15 de junio, el inicio de diálogos exploratorios tendientes a la pacificación del Ejército de Liberación Nacional (ELN, guevaristas), segundo grupo rebelde de Colombia con 2.500 miembros.

La paz es la mayor obsesión de este economista liberal formado en Londres y promotor de acuerdos de libre comercio con Estados Unidos, Asia y Europa, pues está convencido de que acabar con la guerra interna permitirá una mayor inversión social en un país donde más de 32% de sus 47,7 millones de habitantes es pobre.

A sus casi 63 años, que cumplirá el domingo, este padre de tres hijos no sólo aspira a sellar un histórico fin de la violencia en Colombia, sino a ser el presidente que acortó la brecha social.

Superar la desigualdad

 

Santos no está solo en su cruzada. Lo respalda su vicepresidente, Germán Vargas Lleras, quien como exministro del Interior suyo impulsó la Ley de Víctimas y de Restitución de Tierras, que busca resarcir a los afectados por el conflicto armado.

Además, tiene el apoyo de líderes regionales y mundiales, como el ex rey Juan Carlos I de España, cuya presencia Santos agradeció especialmente en la cena del miércoles en la Cancillería, al destacar que siempre ha sido un “cercano amigo” de Colombia.

Pero el camino no será fácil.

Aunque Santos cuenta con mayorías en el Congreso, el cual eventualmente deberá aprobar las reformas necesarias para articular un acuerdo de paz y regular el posconflicto, en el ámbito legislativo está también el más férreo opositor al proceso de La Habana, el expresidente y actual senador Uribe, para quien pactar con los guerrilleros sólo traerá impunidad.

En los últimos días la guerrilla realizó ataques que causaron la muerte de civiles y daños ambientales y a la infraestructura.

“Ustedes continúan con eso, están jugando con candela, y este proceso puede terminar, porque no podemos seguir indefinidamente en esta situación”, advirtió Santos la semana pasada tras un ataque atribuido a las FARC que dejó sin luz a 450.000 personas.

Las conversaciones de paz se adelantan sin un cese del fuego, que según Santos podría fortalecer a los rebeldes.

 

En paralelo a la pacificación, Santos deberá atender otros temas urgentes para superar la desigualdad en Colombia, que atraviesa quizás el mejor momento económico de su historia – cerró 2013 con un crecimiento de 4,7% -, pero tiene pendientes reformas en salud, educación y justicia, además de cambios en su sistema político que exige la oposición.

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