Rahim, de 13 años, el último decapitado por el Estado Islámico en Afganistán | 800Noticias
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La absurda justicia yihadista del Estado Islámico de Khorasan (ISK) ha vuelto a teñir de rojo en Afganistán, donde el grupo terrorista ha ejecutado a un menor después de haberlo humillado en público en el distrito de Darzab, el bastión que los combatientes del Califato tienen en la provincia de Jawzan, situada al norte del país.

Rahim tenía 13 años y había sido “secuestrado por el Estado Islámico hace un mes cerca de su aldea”, según ha informado el portavoz gubernamental, Mohammed Reza.

El pequeño fue víctima de una práctica muy extendida en las provincias con una alta presencia insurgente como Jawzan, donde la escasa presencia de tropas de Kabul hace que la guerra se combata en las aldeas entre milicias financiadas por clanes familiares con ataduras al Gobierno o a los grupos insurgentes.

En Jawzan, el ISK también combate con los talibán. Esto significa que si un familiar tuyo es policía, o está en el ejército, si es un combatiente talibán, o ha pasado a engrosar las filas, que alzan la bandera negra del Califato, tú y el resto de tu familia están afiliados a esa parte contratante de una guerra que ya dura diecisiete años.

Consecuentemente, en el conflicto fronterizo y entre aldeas que tiene lugar en Jawzan, los civiles, y sobretodo los menores, se convierten en moneda de cambio.

El secuestro es una medida de presión y chantaje. Pero también una medida de castigo.Ese ha sido el caso de Rahim, que ha sido decapitado tras ser acusado de “ser familiar de un miembro de la policía local”, ha añadido Mohammed Reza, refiriéndose a la Policía Local Afgana, la cual está formada por combatientes irregulares, milicianos, que apoyan al Gobierno del presidente afgano, Ashraf Ghani, y cuya fuerza para combatir a los insurgentes siempre está supeditada al apoyo popular.

Por otro lado, es más que posible que el asesinato de Rahim haya sido una de las respuestas macabras del ISK en Jawzan después de que éste sufriera un duro golpe la semana pasada al perder a su comandante en jefe, el ex comandante talibán, Qari Hekmatullah, que fue abatido durante una ataque aéreo del ejército afgano en el distrito de Darzab, y que se había convertido en la cara más visible del grupo después de que en abril de 2017 el autoproclamado líder de los yihadistas, Abdul Hasib, también fuera abatido por un dron en la provincia de Nangarhar, al este del país, donde está otro de sus bastiones.

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