EEUU, Canadá y México organizarán el Mundial 2026 con 48 equipos - 800Noticias
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EFE

El Congreso de la FIFA decidió este miércoles otorgar a Estados Unidos, Canadá y México la organización del Mundial 2026 y dejó a Marruecos con un amargo sabor de boca ya familiar; una vez más, y van cinco, una candidatura marroquí vio frustrado su empeño en hacer realidad el sueño de todo un país.

De nada sirvieron los cambios introducidos en el proceso de selección de sede (por primera vez votaron todas las federaciones nacionales afiliadas a la FIFA) ni el amplio respaldo popular y gubernamental al proyecto marroquí, que fracasó como fracasaron en su día los intentos de albergar los Mundiales de 1994, 1998, 2006 y 2010.

  • El Mundial norteamericano se disputará por primera vez con 48 selecciones en vez de 32, lo que modifica los cupos por continentes.
  • Europa tendrá 16 (frente a los 13 actuales), África 9 (5), Asia 8 (4), Sudamérica 6 (4), Norte y Centroamérica 6 (3) y Oceanía se asegura una plaza fija (0).Las otras dos plazas salen de un torneo de repesca en el que participan seis selecciones, una por confederación a excepción de la UEFA y otra selección de la CONCACAF por ser los organizadores. Se juega a partido único y habrá dos cabezas de serie establecidos de acuerdo al ránking FIFA que pasan directamente a semifinales. Los ganadores de cada una de estas semifinales se clasifican al Mundial
  • Pese a que el número de partidos pasa de 64 a 80 y se implanta una ronda de dieciseisavos no aumenta la duración del torneo, que será de 32 días, debido a que se reduce el número de encuentros en la primera fase.Frente a los 8 grupos de 4 equipos actuales, habrá 16 grupos de 3 equipos y los dos primeros se clasifican a dieciseisavo.
  • La final en Estados Unidos; Los Ángeles, Nueva York o Denver. 
  • El presupuesto expuesto por la candidatura estadounidense prevé unos costes de 2.160 millones de dólares y unos beneficios de 14.300 millones, casi el doble de lo que preveía Marruecos. 

Se consumó así un destino que comenzó a vislumbrarse el pasado 2 de junio, cuando la comisión técnica evaluadora de la FIFA (la llamada ‘Task Force’) publicó su informe final, que confirmó la condición de favorita de la candidatura norteamericana (‘United 2026’) al concederle una puntuación claramente superior a la marroquí (402.8 puntos sobre 500 frente a 274.9).

Desde una perspectiva técnica, fue en el apartado de las infraestructuras donde la balanza se inclinó decisivamente hacia ‘United 2026’, que puso sobre la mesa una extensa lista de estadios, hoteles y redes de transporte, elementos que Marruecos sólo podía prometer en los próximos ocho años.

Por ejemplo, actualmente no está operativo ninguno de los 14 estadios que Marruecos propuso como sedes: cinco están pendientes de ser renovados y los nueve restantes tendrían que levantarse desde los cimientos.

La ‘Task Force’ destacó, asimismo, que diez de las doce ciudades que habrían acogido el evento (todas salvo Casablanca y Marrakech) no cuentan, a día de hoy, con la capacidad hotelera necesaria para acoger una Copa del Mundo que será, con 48 selecciones participantes, la más multitudinaria de la historia.

Y no se olvidó de algunas cuestiones menos técnicas sobre las que el dossier de la candidatura marroquí pasó de puntillas, como los problemas que podría acarrear para las personas LGTB el desplazamiento a un país cuyo Código Penal castiga la práctica de la homosexualidad.

La FIFA concluyó que, si bien Marruecos cumplía con los estándares mínimos para organizar el Mundial, presentaba riesgos evidentes en áreas de máxima importancia, mientras que ‘United 2026’ ofrecía más garantías en general y, además, prometía un montante de ingresos que doblaba al estimado por los marroquíes (14.300 millones de dólares frente a 7.200).

Pero las causas de la derrota marroquí van más allá de los componentes deportivos u organizativos, puesto que esta ha sido una votación con un marcado carácter geopolítico, precedida por varios meses de intensa actividad diplomática por parte de los altos cargos de ambas candidaturas.

Marruecos, que desde el primer momento asumió el proyecto como una auténtica cuestión de Estado, tenía una estrategia clara: consolidar como base los apoyos de los países africanos y árabes (alrededor de 65 federaciones) y luego buscar votos entre sus aliados occidentales y las naciones que pudieran tener más reservas políticas para con el presidente estadounidense, Donald Trump.

Sin embargo, sus esperanzas empezaron a erosionarse cuando ese respaldo panafricano exhibió sus primeras grietas, coincidiendo con un tuit de Trump del 27 de abril en el que escribió: «Sería una lástima que países que siempre hemos apoyado hicieran ‘lobby’ contra la candidatura de Estados Unidos. ¿Por qué deberíamos seguir apoyando a esos países cuando ellos no nos apoyan a nosotros?».

En las siguientes semanas, una decena de federaciones africanas se pasaron al bando norteamericano, lo cual, combinado con la inclinación de varios países arábigos hacia ‘United 2026’, minó las posibilidades de éxito del proyecto marroquí, que finalmente perdió en la elección de hoy por 134 votos a 65.

Treinta años después de ser derrotada, precisamente ante Estados Unidos, en su primer intento de organizar un Mundial (el de 1994, cuya sede se decidió en 1988), Marruecos sufrió hoy una nueva decepción. El sueño de llevar al Magreb la Copa del Mundo tendrá que seguir esperando.

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