Las mujeres de Arabia Saudí ya pueden conducir - 800Noticias
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Agencias

Hoy es un día histórico para las mujeres en Arabia Saudí: desde hoy, se levanta la histórica prohibición que les impedía conducir. Para todas las féminas del país, significará un enorme paso adelante y, de hecho, se han habilitado más de una veintena de oficinas y centros por todo el estado para despachar nuevos permisos y convalidar los extranjeros.

Sin embargo, aunque muchas de ellas corran hasta las academias de conducir para sacarse el carné a partir del lunes, cuando lo obtengan es muy probable que lo metan en un cajón, porque tendrán que pelearse con el wahabismo, el movimiento musulmán integrista que domina en Arabia Saudí y que, según define la RAE, «defiende una vuelta radical a la pureza del islam de los orígenes y se opone a todo tipo de innovaciones».

Es poco decir. Es una de sus interpretaciones más extremas, y a ella se aferra Estado Islámico para sus acciones. Vigente en Arabia Saudí desde 1979, consiguió convertir al país en uno de los estados árabes donde mayores diferencias hay entre hombres y mujeres.

Así, aún rige allí el sistema de tutela masculino del wahabismo, por el que el patriarcado llega a su máxima expresión. Las mujeres saudíes no pueden, por ejemplo, sacarse el pasaporte, caminar por la calle, viajar (por su país o al extranjero), someterse a una intervención quirúrgica, casarse, alquilar un apartamento, matricular a sus hijos en un colegio, o abrir una cuenta sin el permiso de un mahram (tutor o guardián), ya sea progenitor, cónyuge, hermano o incluso su propio hijo. Siempre un hombre.

Veamos con un poco más de detalle alguna de las cosas que las mujeres saudíes todavía NO pueden hacer libremente:

Llevar la ropa o maquillaje que quieran. Siguiendo la interpretación más estricta de la ley islámica, las mujeres deben llevar una abaya o túnica negra larga del cuello a los tobillos, y un pañuelo en la cabeza. Hay algunos de la línea dura que protestan que la cara no vaya completamente cubierta, y la policía religiosa continúa persiguiendo a quien considera que enseña demasiado rostro o un maquillaje demasiado intenso.

Interactuar con hombres. Cada sexo debe mantener su ‘espacio vital’. Por ejemplo, las mujeres no pueden asociarse con hombres con quien no estén relacionadas; no pueden darse la mano con varones ajenos a la familia; las tiendas tienen zonas separadas (e incluso hacen filas distintas para pagar), al igual que el transporte público, los parques, las oficinas, restaurantes, universidades –donde las mujeres consiguieron acceder solo hace diez años– y las playas.

Ir a las piscinas públicas. No pueden usar estas piscinas, solo las privadas y los gimnasios y spas exclusivos para mujeres.

Tener un sistema legal justo. En el sistema legal saudita se estipula que el testimonio de una mujer vale la mitad que el de un hombre. Por no hablar de que en caso de fallecimiento, las mujeres solo reciben la mitad de la herencia que sus hermanos. Además, en caso de divorcio, no pueden quedarse con la custodia de sus hijos hasta que cumplan 7 años si son niños, y 9 años si son niñas. Asimismo, las mujeres saudíes casadas con extranjeros no pueden transmitir la nacionalidad a sus hijos, a diferencia de los varones saudíes en una situación similar.

Competir libremente en actividades deportivas. En 2012, Arabia Saudí mandó atletas por primera vez en su historia a unos Juegos Olímpicos y la línea dura calificó a las dos participantes de ‘prostitutas’, así que aún queda mucho por hacer. Por lo que respecta a asistir como espectadoras, no han podido entrar en un estadio hasta el pasado mes de septiembre; y en una grada bien separada de la de los hombres.

Y otras cosas que te resultarían… insólitas. Probarse la ropa cuando se la compran, visitar un cementerio o leer una revista de moda que no haya pasado una censura previa.

¿Corren tiempos de cambio?

Aunque todo lo que acabamos de describir suene a película de terror para las mujeres, lo cierto es que corren vientos de esperanza para las mujeres, gracias a la figura del joven príncipe heredero Mohammed bin Salman de 32 años, que rige los destinos de este país de 32,2 millones de habitantes junto con su padre, el veterano Salman bin Abdulaziz Al Saoud, de 81 años.

Desde que hace un par de años, Mohammed bin Salman decidiera desvincular Arabia Saudí de su dependencia del petróleo, el príncipe emprendió una serie de reformas encaminadas a la modernización del país. Por ejemplo, permitió que las mujeres votaran, que entraran en los cines –sí, hasta ahora no podían– o que la música se tocara en público. Incluso hace unas semanas, autorizó a unas ajedrecistas a competir sin el tradicional abaya, medidas todas ellas que escandalizan a los sectores más wahabistas del país.

Sin embargo, Amnistía Internacional reclama a bin Salman que complete su política de transformaciones en un sentido concreto: “Si el príncipe heredero Mohammad Bin Salman realmente se considera un reformista, debe poner en libertad a las y los activistas por los derechos de las mujeres e incluir a activistas y miembros de la sociedad civil en el proceso de reforma de Arabia Saudí”, aseguran en este reciente comunicado. «Es indignante que en Arabia Saudí las mujeres sigan siendo tratadas como ciudadanas de segunda clase», añade la ONG.

Millones de mujeres en Arabia Saudí tienen, desde hoy, un derecho más. Esperemos que la posibilidad de que puedan sacarse el permiso de conducir les conduzca, valga la redundancia, a todos esos cambios pendientes. Y que los veamos pronto.

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