La dramática situación del jugador de la NBA Enes Kanter | 800Noticias
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Enes ha llevado el apellido Kanter a lo más alto del mundo del baloncesto, pero nadie quiere volver a llamarle así. Su familia, que dice avergonzarse ante toda Turquía de que su hijo apoye a «terroristas», le ha pedido que se cambiara de apellido; el jugador, que dice haber perdido a su familia, ha firmado un comunicado como «Enes (Kanter) Gülen», el nombre del clérigo al que el Gobierno turco culpa del fallido golpe de Estado del 15 de julio. Esta es la historia de un deportista de élite que ha perdido su apellido, su familia y su país.

La carrera de Enes Kanter, el que todavía consta como su apellido oficial, dentro del baloncesto empezó a dirigirse muy pronto desde Turquía hacia Estados Unidos. Canterano del Fenerbahçe –llegó a debutar con el primer equipo–, decidió irse con 17 años a Norteamérica para jugar en la liga universitaria, algo que le situaría con más rapidez en la órbita de la NBA. Kanter fue reclutado por Kentucky, uno de los mejores programas del país, pero no pudo jugar por haber recibido dinero del Fenerbahçe cuando jugaba en Turquía, algo que la normativa universitaria prohíbe.

El potencial de Kanter era tan grande que pese a no jugar fue elegido en el tercer puesto del draft de 2011 por los Utah Jazz. Un par de meses después jugó con la selección turca en el Eurobasket de Lituania; tenía 19 años, fue su primer torneo con su equipo nacional –había sido una estrella en las categorías inferiores– y todo apuntaba a que aquello era el inicio de una trayectoria estelar con la selección. Pero aquel sería el último torneo internacional de Kanter con Turquía.

En 2013 una lesión le impidió ir convocado, pero la relación entre jugador y selección empezó a tener mal color cuando Kanter tuiteó un inequívoco «hahahahaha» después de varias derrotas de su equipo. Otra lesión impidió su convocatoria en 2014 –aunque el jugador se quejó de que desde la federación restaron credibilidad a sus problemas físicos– y por fin, al año siguiente, llegó al verano sano y en su mejor momento, después de haber cambiado los Jazz por los Oklahoma City Thunder, el equipo de Kevin Durant y Russell Westbrook. Sin embargo, tampoco fue convocado en aquella ocasión.

Seguidor de Gülen

Kanter era ya por entonces un seguidor reconocido de Fethullah Gülen, el líder del movimiento Hizmet («El Servicio», en turco), una corriente política, social y religiosa que con el tiempo se convirtió en archienemiga del gobierno de Recep Tayyip Erdogan. Lo cierto es que Gülen y Erdogan fueron aliados durante muchos años. Desde que Turquía es Turquía, el país siempre ha tenido una división entre las corrientes islamistas, entre los que se incluye el movimiento Hizmet y el AKP de Erdogan, y los seguidores de Mustafa Kemal, fundador del país, que defendía un Estado secular.

Al movimiento de Gülen le interesaba la llegada del AKP (siglas de Partido de la Justicia y Desarrollo, la formación que lidera Erdogan) al poder, porque podría conducir hacia un modelo de Estado más religioso. Cuando lo hizo, en 2003, mantuvieron una colaboración que con el tiempo se terminó por torcer.

El gran síntoma de la ruptura entre el AKP y los gülenistas se dio en 2013: mientras el gobierno de Erdogan tomó medidas contra muchos colegios del Hizmet (la educación siempre ha sido uno de los pilares del movimiento de Gülen), en un intento por frenar el crecimiento de la corriente gülenista, jueces presuntamente relacionados con el clérigo acusaron de corrupción a hombres fuertes del AKP, incluyendo al hijo de Erdogan. Desde entonces la enemistad es manifiesta. Con frecuencia, en la policía, el ejército y las instituciones educativas se producían purgas de aquellos de los que se creían gülenistas. En mayo de este año, un par de meses antes del golpe de Estado, el Gobierno turco incluyó al Hizmet entre la lista de grupos terroristas.

Cuando tuvo que justificar la ausencia de Kanter, el mejor jugador de baloncesto de Turquía, Ergin Ataman, técnico nacional, dijo que todavía esperaba las disculpas del baloncestista por los incidentes de los veranos anteriores. Kanter tenía otra versión: «Las razones no representan la verdad. La razón por la que no fui incluido en la plantilla es por los valores en los que creo y por mi posición política».

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