+FOTOS | “El Patón”, primer grandeliga criollo, debutó hace 80 años y dominó a los Yanquis | 800Noticias
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Héctor Becerra

En 1938 se inauguraba la temporada número 36 de las Grandes Ligas, la cual terminaría en octubre con el triunfo por barrida de los Yanquis de Nueva York sobre los Cachorros de Chicago en la Serie Mundial. Eran los días de Joe DiMaggio, Bill Dickey, Joe Gordon y Lefty Gómez, entre otros famosos jugadores de los eternos “Bombarderos del Bronx”.

Para entonces, los fanáticos venezolanos del béisbol, aún en crecimiento, ni soñaban con tener a un paisano en las mayores. Es más, casi ni se sabía cómo era eso a lo que le decían “Big Show”. El general y presidente andino, Eleazar López Contreras, trataba de enderezar a una nación que había pasado más de cinco lustros sometida a la férrea dictadura de Juan Vicente Gómez.

Aunque ya estaba diseminado por todo el territorio nacional –incluso hasta los hijos de Gómez habían sido dueños de populares equipos como el Concordia– el deporte del bate y la pelota todavía no se había arraigado en Venezuela como parte integral de la cultura, lo que sí ocurriría en 1941 luego del celebrado triunfo contra Cuba en la IV Serie Mundial de Béisbol Amateur disputada de La Habana.

Lo cierto es que nadie aquí imaginaba en esos últimos meses de 1938 y primeros de 1939, cuando en el país ni siquiera existía el béisbol profesional, que Venezuela iba a ser lo que es hoy en la pelota del más alto nivel. La que se practica organizadamente en Estados Unidos desde finales del siglo XIX. El escenario máximo de esta difícil disciplina deportiva.

El cambio comenzó a gestarse el 23 de abril de 1939, cuando un caraqueño nacido el 24 de julio de 1912, lanzador alto y fuerte, Alejandro Carrasquel, apodado “El Patón” por el tamaño de sus pies, debutaría a los 26 años de edad con los Senadores de Washintgon nade menos que contra los poderosos Yanquis de Nueva York en el Griffith Stadium de la capital estadounidense.

Alejandro El Patón Carrasquel debut

Los Yanquis enfrente

Circulan diversas versiones sobre el histórico estreno, el más trascendente y famoso de los casi 400 peloteros venezolanos que han jugado en las Grandes Ligas a partir de entonces hasta el presente. Algunas publicaciones señalan que ocurrió en el quinto inning del encuentro que ganaban los neoyorquinos 6×3 y sin outs en la pizarra. Otras dicen que fue en el cuarto o quinto episodio, pero ya con dos outs.

Lo cierto es que el derecho criado en Sarría de gran fortaleza en el brazo y “vasto repertorio de curvas” –cómo escribiera una vez Herman “Chiquitín” Ettedgui– fue llamado desde el bullpen por el manager de los Senadores, Bucky Harris, para afrontar una situación de bases llenas y con el legendario Joe DiMaggio en el turno al bate. Carrasquel dominaría al “Yankee Clipper” con un rodado a sus manos. Luego saldría de sus dos siguientes rivales, Lou Gehrig y Bill Dickey, con ponche y elevado a segunda.

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La actuación final del debutante fue de 5.3 entradas, una carrera limpia permitida, 5 hits, 2 ponches y un boleto. Aunque los Senadores perdieron el  juego 7×4, desde ese día el “Patón” enseñaría su calidad y la misma garra que mostró hasta ya bien entrado en canas, cuando en 1967, siendo coach de los Leones del Caracas, tuvo el vigor para liarse a golpes en una de las más espectaculares tánganas que se hayan registrado en el Estadio Universitario.

Su primer lauro, primero también por lo tanto de un pitcher venezolano en la gran carpa, ocurrió ante los Cardenales de San Luis el 3 de mayo de 1939. Carrasquel entró nuevamente en relevo con desventaja de 10×6 y sólo permitió un incogible en 2.0 capítulos de trabajo. Mientras, la ofensiva de Washington daba vuelta al marcador para terminar imponiéndose 11×10.

En ocho temporadas, este pionero terminaría su carrera con efectividad global de 3.73, 50 juegos ganados, 39 perdidos y 16 salvados en 258 apariciones. Lanzó 30 juegos completos y dejó estupendo WHIP de 1.43. Muchos de sus números permanecieron vigentes durante décadas. Los 11 triunfos de 1943, su tope personal, solo pudieron ser superados en 1982 por los 12 que logró Luis Leal con los Azulejos de Toronto. El larense también le rompería la marca de 50 victorias de por vida al sumar 51 en 1985.

El “Patón” estuvo con los Senadores hasta 1945. En 1946 la añeja divisa decidió canjearlo a los Medias Blancas de Chicago, pero el venezolano prefirió irse a jugar en México con las Águilas de Veracruz. Reaparecería en las mayores con los patiblancos en 1949, aunque solo con labor de 3.2 innings. Más nunca volvería a lanzar en la meca del béisbol.

Según cuentan Javier González y Carlos Figueroa en su leído libro sobre Alejandro Carrasquel, éste tardó cinco años en aceptar viajar a Estados Unidos para lanzar en las Grandes Ligas, argumentando que no sabía hablar inglés. La primera propuesta se la había hecho en 1934 el formidable cubano Martín Dihigo, también pitcher y miembro del Salón de la Fama de Cooperstown.

Finalmente aceptaría el reto ante una atractiva oferta de 7 mil dólares y la insistencia de Joe Cambria, buscador de talento de los Senadores que lo había visto lanzar en 1938 en la liga profesional de Cuba, donde su actuación deslumbró a los scouts que se paseaban por el área del Caribe.

Abiertas las puertas por Carrasquel, el flujo de peloteros venezolanos hacia el norte fue muy lento al principio. Entre 1939 y 1980 apenas 30 se graduaron de grandeligas. Pero desde 1981 hasta la actualidad el país se convirtió en una fábrica de jugadores para los equipos de la MLB (Major League Baseball), la tercera mayor después de Estados Unidos y República Dominicana, a tal punto de que la cifra de beisbolistas ya ronda en este 23 de abril de 2019 los 398.

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Regresa a Venezuela convertido en héroe tras su estreno en la temporada de 1939

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