Florida realiza gran feria de armas tres días después de la matanza de Parkland | 800Noticias
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Con el país todavía conmocionado por lamatanza de la escuela de Parkland, en Florida, el negocio de las armas en Estados Unidos mantiene inalterable su lucrativo rumbo. Apenas tres días después de que Nikolas Cruz, un estudiante resentido de 19 años, acabara en la escuela Stoneman Douglas con la vida de 17 personas, la mayoría de ellas menores, la ciudad de Miami acogió ayer una nueva edición del «Florida Gun Show» (El show de armas de Florida). Un alarde de pasión por el plomo desplegado en una gran nave con más de 600 mostradores.

«Disfrute de un enorme abanico de armas de fuego, munición, cuchillos, y mucho más», ofrecían los organizadores en un vídeo en Facebook la víspera de la apertura de un recinto que se encuentra a una hora escasa en coche del escenario de la enésima masacre escolar en Estados Unidos.

Más al norte está la residencia de Mar-a-lago, donde el presidente norteamericano, Donald Trump, pasa sus fines de semana.

«¿De verdad van a hacer un show de armas hoy?», se pregunta sorprendido Francisco, el conductor cubano que conduce a ABC hasta el lugar. «¡Qué locura!». «En eso tenía razón Fidel, la única manera de controlar las armas es que no haya armas».

Que un cubano de Miami hable bien del dictador cubano da idea del estupor que ha despertado en muchos la falta de sensibilidad de los organizadores del evento y de la poderosa Asociación Nacional del Rifle, que lo apoya. Los promotores del «Florida Gun Show» no están dispuestos a alterar su calendario comercial.

Una hora antes de abrir, decenas de empleados se afanan en disponer todo el arsenal de la manera más seductora posible. En sus camisetas, un mensaje orgulloso: «You can carry», una reivindicación del derecho a portar armas que reconoce la Segunda Enmienda de la Constitución. A la entrada, junto a un coche vacío de la oficina del Sheriff del Condado de Miami-Dade, puede leerse una nota de condolencia de la Asociación Nacional del Rifle en un folio en blanco y negro. «No hay falta de respeto o sensibilidad en la celebración de este evento largamente planeado».

A las nueve empieza la fiesta. La entrada son 13 dólares y decenas de personas pasan una cola ágil antes de acceder al recinto. Los niños menores de doce años entran gratis. Los visitantes pueden portar consigo tanto armas blancas como de fuego, pero han de mostrar que estas últimas están descargadas.

Entre la ávida clientela hay negros e hispanos, pero predominan los hombres de raza blanca. Apenas hay mujeres, aunque sí grupos de adolescentes y padres con sus hijos varones. Es la América que cree en Trump y culpa de tragedias como la de Parkland, no al libre acceso a las armas, sino a la perfidia intrínseca de malvados como Cruz y, en este caso también, a la incompetencia del FBI, que no fue capaz de actuar pese a haber sido alertado dos veces del peligro que suponía el muchacho.

«El FBI se limpió el c. con las denuncias», asegura a viva voz,un viejo cubano del exilio que no quiere dar su nombre. «La culpa es de los psiquiatras que no dan la voz de alarma», añade. Como él, el presidente apuntó al problema de la salud mental cuando se refirió a lo ocurrido en Parkland. Ni sus votantes ni Trump cuestionan el libre acceso al armamento de la población civil.

«Hay muchos muertos por accidentes de tráfico al año y a nadie se le ocurre pedir que prohíban los coches», opina James, que vende camisetas de apoyo a las armas y a Trump en un puesto que atiende junto a su esposa. Conoce España, porque tiene un hijo piloto de carreras que hizo sus pinitos en Valencia en la época en que albergaba carreras de Fórmula Uno. Está satisfecho porque en su país «la gente puede defenderse». A la pregunta de si este es el momento de celebrar una feria como esta, responde: «¿Por qué no? Lo que ocurrió es una tragedia, pero la solución no es que me impidan llevar un arma, sino que pueda usarla para defenderme de tipos como Cruz».

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