Estrangulan a embarazada y la sepultan a orillas del Lago de Maracaibo | 800Noticias
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A Fanny del Valle Salazar la torturaron, amarraron y luego la asesinaron. Su cadáver apareció dentro de un cerro de maleza y fango en el muro de contención, en Lagunillas

Un operador de planta de PDVSA halló el cadáver. El cuerpo estaba descompuesto y hundido en el fango. Apenas se distinguía el color y el modelo de la ropa. Por los documentos en un monedero identificaron a la víctima, Fanny del Valle Salazar Yusti (27), docente, quien tenía tres meses de gestación de su primer hijo y a quien reportaron como desaparecida hace ocho días.

El trabajador se sorprendió. A la maestra la ocultaron en una zona boscosa del muro de contención, a la altura de la carreta nacional Y y Z, en el municipio Lagunillas.

A la Policía, el operador de planta le comentó que se encontraba en labores de campo. Notó la concentración de zamuros en un punto de la tierra, se acercó poco a poco hasta el muro de arena. Al hurgar, notó que se trataba de un cadáver. Inmediatamente avisó a la comisión de Prevención y Control de Pérdidas (PCP) y estos al cuerpo detectivesco.

Al desenterrar el cuerpo, los funcionarios se percataron que a la víctima la amarraron. A primera vista, a Salazar la torturaron antes de estrangularla. Hasta ahora ignoran las causas del feminicidio. No se descartan móviles ni hipótesis.

 

Desconsuelo

Braulio Salazar, padre de la maestra, recordó que no la veían desde el pasado sábado. Salió de su casa al centro de Ciudad Ojeda para unas compras y no regresó. Al pasar las horas la extrañaron y al anochecer intuyeron que algo raro sucedía.

Los familiares iniciaron la búsqueda y luego la reportaron como desaparecida. Usaron las redes sociales para solicitar la colaboración. Divulgaron dos imágenes de la rubia, comentaban su estado de gravidez y detallaban su última vestimenta: leggin negro, blusa beige y cartera mostaza. Publicaron cinco números de teléfono para quien tuviera noticias. Nadie tuvo pistas de la joven.

La desesperación y la zozobra aumentó con los días para los parientes hasta ayer que recibieron una llamada de un funcionario de la Policía científica de Ciudad Ojeda. Fue breve, solo les dijo del hallazgo del cadáver de una mujer. Debían acudir a la morgue a identificarlo.

Desconsolado, Salazar juró que desconocía las causas del asesinato de su hija. No se explicaba tal ensañamiento. El resto de los familiares prefirió callar. Acotaron que esperarían los resultados de los médicos forenses. Antes de eso, no declararán.

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