EL MUNDO DE ESPAÑA: Vender la virginidad por un boleto para salir de Venezuela | 800Noticias
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“Hola, soy una chica venezolana mayor de edad. Por la situación de mi país quiero emigrar, buscar un empleo, surgir… Por eso acudo a este medio para ver quién podría ayudarme y brindarme un apoyo para sacar el pasaporte y pagar el pasaje para trasladarme y salir de acá”. La protagonista de esta historia sólo tiene 18 años, pero ya conoce de primera mano los golpes que da la vida aunque haya nacido, ya en revolución, en el país con mayores reservas petroleras del planeta.

Hace cuatro meses, aconsejada por una amiga que emigró a Colombia en parecidas circunstancias, lanzó el anuncio que abre esta crónica, “cansada de comer yuca, que es lo único que hay”, en una red de contactos y encuentros sexuales en el país vecino. “Es una decisión muy angustiante, pero aquí el día a día está regido por quién logra sobrevivir. No creerás la cantidad de correos que me llegan, tres o cuatro al día desde la propia Colombia, Perú, Ecuador y México. La gran mayoría quieren sexo o peticiones extrañas, me piden fotos desnuda, y yo sólo busco una pequeña contribución económica. Me toca apelar al corazón de la gente”, desvela la joven, estudiante de Medicina, dispuesta a lo que haga falta mientras no sean “cosas extrañas”, también “limpiar, cocinar, lo que sea con tal de irme de acá”.

Hoy la joven está a punto de viajar en autobús hasta Cúcuta, en la frontera, para seguir su camino desde allí a Medellín, la ciudad elegida. Ya ha conseguido el dinero. En el camino quedarán propuestas para tener sexo durante varios días, para participar en orgías, para ser esposa y madre, para ser prostituta en un club… “La que más me ha gustado es la de un señor que se encargaría de enamorarme y de hacerme sentir una reina. El único detalle malo es que quería que estuviera con él un tiempo prolongado, ahí se acabó la magia”, rememora.

“Empobrecimiento agresivo de la población”

Casi todo vale para huir de un país asfixiado por la recesión económica. La hiperinflación (subida de precios por encima del 1.000%) amenaza con tomar Venezuela antes de final de un año en el que su Producto Interior Bruto caerá cerca del 14%, pese a que el precio del petróleo regresó a 50 dólares por barril. “Empobrecimiento agresivo de la población”, como lo define el economista Asdrúbal Oliveros, quien calcula que las familias dedican el 83% de su presupuesto a comprar la poca comida que se encuentra.

Ante la demolición de los servicios públicos y de la calidad de la vida, casi todo vale para la huida, incluso ofrecer la virginidad. “Soy morena, delgada, bella, inteligente, educada, seria, honesta y responsable. Vendo mi virginidad vaginal y anal por urgencia económica. No es un juego, aspiro a obtener al menos 15.000 dólares”, reclama otra joven venezolana, que no quiere saber nada de su moneda, los bolívares que se devalúan cada día.

Precisamente, el lunes la Procuraduría General de República Dominicana desarticuló una red de proxenetas que mantenían a ocho venezolanas ejerciendo la prostitución. El país caribeño es otro de los destinos de la diáspora criolla , que se ha extendido sobre todo por Colombia, Ecuador, Perú, Panamá, Chile, Brasil y Argentina, además de Estados Unidos y España.

“Nunca lo había hecho, ni siquiera imaginado, pero es la única forma de sobrevivir aquí y de, además, enviar dinero a mi madre a Caracas”, confiesa Luna, nombre elegido por esta venezolana de 21 años para ejercer la prostitución en Medellín. Según ‘The Economist’, al menos 4.000 venezolanas están ejerciendo este oficio en Colombia, lo que ha provocado incluso incidentes con las prostitutas locales en Cali y otras ciudades. “Sí, somos muchas, incluso transexuales”, reconoce Luna, quien en Caracas compaginaba sus estudios universitarios con tareas administrativas. Su familia, de profundas raíces bolivarianas, ni imagina a qué se dedica su hija. Eso sí, sobrevive gracias a sus envíos quincenales.

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