Cameron prevé “altibajos” en negociaciones sobre reforma de la UE | 800Noticias
800Noticias
Internacionales

Riga, Letonia | AFP | El primer ministro británico, David Cameron, prevé “altibajos” en la negociación sobre la reforma de la Unión Europea, que espera iniciar este viernes con sus homólogos en la cumbre de Riga.

“Habrá mucho ruido, muchos altibajos en el camino”, dijo este viernes Cameron, que busca una nueva relación entre su país y el bloque de los 28.

El jefe de gobierno manifestó su “determinación” de lograr esa reforma antes de un referéndum hacia finales de 2017 sobre la permanencia del Reino Unido en el bloque, que eventualmente podría conducir a su salida.

“Al Reino Unido le interesa que sea un éxito” la negociación sobre esa nueva relación con la UE, añadió Cameron antes de participar en la cumbre de dos días entre los líderes del bloque y seis ex repúblicas soviéticas (Armenia, Azerbaiyán, Bielorrusia, Georgia, Moldavia y Ucrania).

Para defender una nueva relación de Londres con la Unión Europea, Cameron viajará la semana próxima a París y Berlín, indicaron este viernes fuentes del gobierno británico.

El dirigente quiere recuperar algunas competencias actualmente en manos de Bruselas y endurecer las condiciones de acceso a las ayudas sociales para los ciudadanos de la UE, procedentes especialmente de los países del este.

La cumbre europea de Riga, que empezó el jueves por la noche con una cena informal y concluye este viernes, versará sobre las relaciones con el este, empeoradas por la crisis ucraniana, consecuencia del rechazo de Rusia a aceptar lo que considera una reducción de su zona de influencia.

A su llegada el viernes por la mañana a Riga, Cameron afirmó que “trabajando juntos”, los 28 podrían “mejorar la Unión Europea”.

“Hoy empezaré seriamente a dialogar con los otros dirigentes para reformar la UE y renegociar la relación del Reino Unido con” la UE, agregó Cameron en unas declaraciones difundidas por su gabinete.

En cuanto al tema central de la cumbre, los dirigentes de la UE, liderados por Angela Merkel, aseguraron el jueves por la noche que reforzarían su cooperación con los países del este, pero descartaron cualquier esperanza de adhesión.

La afirmación sirvió para calmar a Rusia, hostil a toda “intrusión” en su zona de influencia.

“La Asociación Oriental no es un instrumento de ampliación de la Unión Europea sino de acercamiento con la UE”, declaró Merkel el jueves al llegar a la sede de la cumbre.

La Asociación Oriental es el nombre que se le dio a los vínculos entre los 28 países de la UE y las seis ex repúblicas soviéticas.

– Evitar ‘falsas expectativas’ –

“No debemos crear falsas expectativas que más tarde no estaremos en condiciones de cumplir”, agregó Merkel al referirse al deseo de Ucrania, Moldavia y Georgia, apoyados por los países bálticos y Polonia, de ingresar a la UE.

Este proyecto “no fue creado contra nadie, en especial no contra Rusia”, insistió la canciller, y advirtió a Rusia que sería “inimaginable” reincorporarse al grupo de países más industrializados, el G7, tras su exclusión a consecuencia de la anexión de Crimea.

“La UE mantendrá el rumbo (de la Asociación Oriental) a pesar de las intimidaciones, la agresión”, abundó el presidente del Consejo Europeo, el polaco Donald Tusk, en relación a las afirmaciones de fuerza del presidente ruso, Vladimir Putin.

La deuda griega también estuvo presente en la capital letona, un tema que trataron la canciller alemana y el presidente francés, François Hollande, con el primer ministro griego, Alexis Tsipras, en una reunión que mantuvieron el jueves.

“Fue un encuentro muy amistoso, constructivo, aunque está claro que hay que continuar trabajando con las tres instituciones (Unión Europea, Fondo Monetario Internacional y Banco Central Europeo). Queda mucho por hacer”, declaró la canciller antes de que comenzaran las primeras actividades de la cumbre este viernes.

Grecia negocia un acuerdo con esas tres instituciones para obtener los 7.200 millones de euros restantes de un segundo paquete de asistencia financiera que expira a finales de mayo.

La necesidad de recibir asistencia es acuciante para Atenas, que debe reembolsar unos 300 millones de euros el 5 de junio al FMI y a falta de acuerdo podría incurrir en un impago.

Síguenos por @800noticias