+VIDEOS | “Activó la alarma de fuego para que los niños salieran. Y empezó la carnicería” | 800Noticias
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“Activó la alarma de incendios para que los niños salieran de las aulas al pasillo. Entonces empezó la carnicería”, ha explicado el senador Bill Nelson, de Florida, sobre el asesino que este miércoles ha acabado con la vida de 17 personas en la escuela de Marjory Stoneman Douglas, en Parkland (Florida), cerca de Miami.

 El autor del tiroteo ha sido identificado como Nikolas Cruz, un ex alumno de 19 años que fue expulsado del centro escolar por motivos disciplinarios, según el sheriff del condado de Broward, Scott Israel.

 Cruz lleva una máscara de gas y granadas de humo, de acuerdo con el relato del senador Nelson, que dice haber sido informado por el FBI y ha dado su testimonio en la cadena CNN.

 Contaba además con al menos un rifle y abundante munición, según el sheriff del condado de Broward, Scott Israel. En el tiroteo resultaron heridas otras 16 personas, de las que cinco se encuentran en estado crítico.

 “Estábamos en la esquina, alejados de las ventanas”, ha explicado Max Charles, un estudiante que escuchó cinco disparos desde su aula. “El profesor cerró con llave la puerta y apagó la luz. Pensé que quizá iba a morir o algo así”, explicó.

 Más adelante, cuando fue desalojado del edificio, dice haber visto los cuerpos de cuatro estudiantes y un profesor.

Noah Parness, de 17 años, cuenta que salió tranquilamente del colegio cuando sonó la alarma de incendios. Entonces escuchó los disparos. “Vimos a un montón de profesores bajando a la carrera las escaleras, y luego todo el mundo echó a correr”, explica. “Yo salté una valla”, añade.

Brittani Feingold decidió enviarle un mensaje a su madre, Beth. “Estamos en código rojo. Yo estoy bien”, escribió a las 2:32 de la tarde, según relata la mujer. Luego le mandó otro: “Mamá, tengo tanto miedo”.

En una calle cerca de la escuela, Michael Nembhard estaba sentado en su garaje cuando vio pasar un joven con una camiseta de color borgoña. Un instante después, un coche de policía se acercó y bajaron agentes con el arma en la mano.

“Lo único que escuché fue, ‘¡Al suelo, al suelo!”, explica Nembhard.

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