Trump se la juega en Irán y Corea del Norte con apuestas de alto riesgo - 800Noticias
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EFE

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, demostró esta semana que está dispuesto a seguir sus impulsos más arriesgados en el plano internacional, con grandes apuestas en Irán y Corea del Norte que prometen sacudir el escenario mundial y le han permitido desviar la atención de los escándalos en EE.UU.

Al anunciar que retirará a Estados Unidos del acuerdo nuclear de Irán y confirmar que el 12 de junio se reunirá con el líder norcoreano, Kim Jong-un, Trump lanzó dos órdagos con implicaciones globales y demostró que se ha despojado de la cautela que trataban de imprimir en él sus antiguos asesores en política exterior.

«Cuando hago promesas, las cumplo», dijo Trump el martes, al cancelar la participación de su país en el acuerdo firmado en 2015 junto a Irán, Francia, el Reino Unido, Alemania, China y Rusia.

Esa decisión aumentó tanto la tensión entre Estados Unidos y sus aliados europeos como las posibilidades de confrontación en Oriente Próximo, y se vio seguida casi de inmediato por bombardeos israelíes sobre objetivos iraníes en territorio sirio, en respuesta a cohetes lanzados sobre los Altos del Golán.

Mientras esa región se tensaba, otra decisión de Trump infundía esperanza a Asia Oriental, al concretarse la fecha para su cumbre con Kim, una cita que tiene el potencial de contribuir a la desnuclearización y la paz entre las dos Coreas, pero también de aumentar la inestabilidad en la región si las cosas no salen bien.

«(Las de Irán y Corea del Norte) son apuestas de un riesgo enorme, y están en conflicto la una con la otra», dijo a Efe un profesor emérito de política exterior en la American University de Washington, Gordon Adams.

«Por un lado, Estados Unidos se muestra poco fiable y beligerante con Irán, y por otro lado, dice querer resolver pacíficamente un tema nuclear», añadió.

Según Adams, Trump «ya se la ha jugado en Irán, con consecuencias impredecibles y posiblemente un riesgo de guerra a corto plazo», y «está a punto de jugársela en Corea», donde también «hay riesgos de acción militar de EE.UU.» si no funcionara la diplomacia.

La distensión entre Washington y Pyongyang llegó esta semana a su cúspide con la liberación de tres estadounidenses presos en Corea del Norte, pero ningún lado del Pacífico olvida que solo han pasado unos meses desde la cruda escalada retórica entre Trump y Kim.

El carácter volátil de Trump, que en septiembre pasado amenazó con «destruir» a Corea del Norte, imposibilita prever su reacción si la cumbre en Singapur se cierra sin avances claros, o si Kim le exige concesiones que considere inaceptables.

Para Thomas Whalen, un experto en política exterior presidencial en la Universidad de Boston, las «audaces» apuestas de Trump son meramente «una extensión de sus instintos impulsivos».

«No tiene una estrategia general, y simplemente responde a las crisis y a los temas según surgen», indicó a Efe Whalen.

En su primer año en el poder, Trump ya demostró que le importaban más sus promesas de campaña que los pactos y alianzas de Estados Unidos, al retirarse del Acuerdo de París sobre cambio climático y del Acuerdo de Asociación Transpacífico (TPP).

Pero Trump tardó más en cumplir su promesa sobre el acuerdo nuclear de Irán, y no lo hizo hasta reemplazar a su secretario de Estado y su asesor de seguridad nacional por dos hombres, Mike Pompeo y John Bolton, que compartían sus ideas sobre ese tema en lugar de combatirlas, como hacían Rex Tillerson y H.R. McMaster.

«Ahora que está rodeado de gente que le adula, sus instintos están menos constreñidos, y es probable que se sienta más libre para seguirlos», opinó Adams.

Al mismo tiempo, la atención a temas internacionales le ha dado un respiro de los escándalos que le rodean en EE.UU., en un momento en el que el fiscal especial Robert Mueller quiere interrogarle en relación con la llamada trama rusa y dos de los abogados de Trump, Michael Cohen y Rudy Giuliani, acaparan titulares.

«Trump parece estar usando la situación en Corea del Norte para desviar la atención de la investigación de Mueller sobre la supuesta conspiración con Rusia en las elecciones de 2016», afirmó Whalen.

Además, el mandatario parece creer que «una cumbre exitosa con Corea del Norte resultará en victorias republicanas» en las elecciones legislativas del próximo noviembre en EE.UU., a pesar de que esos comicios «históricamente han quedado determinados por temas domésticos», agregó.

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