TESTIMONIOS | Venezolanos en Puerto Rico cuentan cómo viven tras el paso del huracán María - 800Noticias
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Con información de Efecto Cocuyo

Las dificultades para comunicarse en Puerto Rico tras el paso del huracán María no son “cuentos de camino”. Arturo Zavatti y Betty González, venezolanos residentes en Carolina, uno de los 78 municipios de la Isla, dieron testimonio de lo que es vivir el paso de un desastre natural ocurrido entre el miércoles 20 y el jueves 21 de septiembre.

“Las conexiones están muy malas. Apenas hay 15% de telefonía funcionando. La electricidad y el combustible están graves. Esto va a llevar tiempo en reponerse. La información conservadora habla de más de un mes”, dijo Arturo Zavatti, con la poca señal telefónica que tuvo días después del fenómeno meteorológico.

Desde las cinco de la madrugada hasta finales de la tarde, el pasado 20 de septiembre Zavatti tuvo que refugiarse en el estacionamiento de su edificio, ya que sintió que la infraestructura se movía. “Parecía un terremoto”, aseguró. Su apartamento no sufrió daños graves gracias a que tiene tormenteras (paneles de metal que protegen puertas y ventanas).

“Parte de la Isla quedó en muy mal estado. (Había) árboles caídos y muchos de los que quedaron en pie, totalmente sin hojas”. explicó Zavatti. Varios días después del desastre, algunos comercios están funcionando y persisten los problemas para adquirir gasolina.

A la fecha, las autoridades consulares venezolanas no se han comunicado con él para saber cómo se encuentra. “El consulado no se ha comunicado, pero es por el problema severo de comunicaciones”, aseguró.

El tiempo que dure la coyuntura en la isla, Zavatti, residente desde el año 2009 y trabajador de la empresa Hyundai, permanecerá en su apartamento con agua pero sin luz, cocinando en una parrillera a gas y a la espera de que se solucione el conflicto de distribución de la gasolina.

Señal telefónica limitada

“Buenos días, gracias a Dios estoy bien. Las comunicaciones están limitadas y muy malas. De vez en cuando y en algunos puntos, hay señal”. Saludos”, dijo Betty González, quien vive en Puerto Rico desde hace 8 años y es gerente de Information Technology, cuya respuesta llegó doce horas después de enviado el primer mensaje vía Whatsapp.

Se quedó en casa de unos amigos durante el paso del huracán María. “Los vientos y lluvias estuvieron muy fuertes y constantes. Cambiaban de dirección, el sonido era fuerte y parecía que en cualquier momento abriría las puertas de vidrio. Afortunadamente, no rompió nada en el apartamento”, comentó.

Al igual que Zavatti, su apartamento no se vió afectado de forma importante por los vientos y el agua pero continúa sin electricidad. «Estoy en mi casa. Mi apartamento afortunadamente, quedó en buenas condiciones, no sufrió daños», señaló.

Los alrededores no tuvieron tanta suerte, quedaron devastados, según su testimonio. La fuerza de María tumbó paredes, partió puertas y ventanas, arrancó los portones de varios edificios, inundó y “dobló” autopistas y avenidas. A pesar de ello, ya algunos restaurantes abrieron al público.

González mantiene contacto cercano con otros once venezolanos residentes en la Isla y se comunica a través de Whatsapp con otros 150. “Todos han reportado que por lo menos están vivos. Las viviendas de algunos sufrieron daños”, informó.

Declaró que hasta el momento, el Consulado de Venezuela en Puerto Rico tampoco la ha contactado para saber sobre su situación actual. Efecto Cocuyo envió mensajes a otros venezolanos en la localidad boricua sin obtener respuesta.

El pasado lunes 25 de septiembre, el secretario de Asuntos Públicos del Gobierno de Puerto Rico, Ramón Rosario, informó que 16 personas fallecieron durante el paso del huracán por la Isla y que esta cifra podría aumentar.

Mientras se restituyen los servicios públicos y se reconstruye parte importante de la infraestructura habitacional, las autoridades proveen de ayudas a la población a través de la Agencia Federal de Manejo de Desastres (FEMA, por sus cifras en inglés).

El fenómeno meteorológico bajó de categoría y se convirtió en una tormenta tropical. Aun así, podría afectar las costas de Carolina del Norte en EEUU entre el miércoles 27 de septiembre y jueves 28, según el Centro Nacional de Huracanes (NHC, por sus siglas en inglés).

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