“Sueño con una Nicaragua sin ‘faraones’ ni ‘oprimidos’”, dice obispo Báez | 800Noticias
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Fuente: EFE

El obispo auxiliar de la arquidiócesis de Managua, Silvio Báez, afirmó este viernes que sueña con una Nicaragua sin “faraones ni oprimidos”, cuando el país vive una crisis que ha dejado cientos de muertos y detenidos por protestar contra el Gobierno de Daniel Ortega.

“Sueño con una Nicaragua sin “faraones” y “oprimidos”, en donde se respete la dignidad y los derechos de toda persona, en donde renunciemos a intereses particulares para compartir nuestros bienes e intereses en paz y justicia, y en donde disentir del poder no sea un delito”, dijo Báez, en sus redes sociales.

Báez, quien forma parte de la Conferencia Episcopal de Nicaragua (CEN), que actúa como mediadora en el diálogo entre el Gobierno y la sociedad civil para resolver la crisis, es uno de los obispos más críticos del Gobierno.

La Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) y la Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos (Acnudh) responsabilizó al Gobierno por “asesinatos, ejecuciones extrajudiciales, malos tratos, posibles actos de tortura y detenciones arbitrarias”, lo que Ortega ha negado.

El obispo ha sido agredido físicamente y recibido amenazas de muerte por seguidores de Ortega, quien ha mostrado inconformidad con “algunos” miembros del Episcopado, del que ha dicho “se han descalificado como mediadores”, por proteger a las víctimas de la crisis.

Báez ha sostenido que la calidad de los sacerdotes como de mediadores no se contradice con su misión de ayudar a quienes lo necesitan, incluyendo el caminar literalmente entre las balas para salvar sus vidas.

La Iglesia Católica, seguida por el 58,5 % de la población nicaragüense, ha sufrido profanaciones en diversos templos desde que, en junio pasado, el Episcopado pidiera a Ortega adelantar a marzo de 2019 las elecciones de 2021, con la finalidad de acabar con la crisis.

“Me dolió que los señores obispos tuvieran esa actitud de golpistas”, explicó Ortega el 19 de julio, durante la celebración del aniversario 39 de la revolución de Nicaragua.

Nicaragua atraviesa una crisis sociopolítica que ha dejado entre 317 y 448 muertos desde el 18 de abril pasado, aunque Ortega reconoce 197.

Se trata de la crisis más sangrienta desde la década de los años 1980, también con Ortega como presidente.

Las protestas contra Ortega y su esposa, la vicepresidenta Rosario Murillo, comenzaron por unas fallidas reformas de la seguridad social y se convirtieron en una exigencia de renuncia del mandatario.

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