Soledad Chapetón, la descendiente de indígenas que quebró a Morales en Bolivia | 800Noticias
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La Paz, Bolivia |AFP. La pedagoga Soledad Chapetón, de 34 años y descendiente de campesinos aymaras, logró este domingo un histórico triunfo en la alcaldía de El Alto, quebrando una década de hegemonía del partido del presidente Evo Morales, según encuestas extraoficiales a boca de urna.

Chapetón, del partido del empresario Samuel Doria Medina (centroderecha), obtuvo el 55% de los votos válidos sobre el oficialista Edgar Patana (28%), que buscaba la reelección, según datos a boca de urna de la encuestadora Ipsos para la red de televisión ATB.

“Vamos a demostrar que con trabajo y transparencia es posible tener prosperidad en El Alto”, dijo Chapetón en su primera aparición ante la prensa, en la que evitó hacer un análisis político de su victoria.

“Vamos a trabajar con todos los alteños, vamos a invitar a los vecinos para que juntos podamos gobernar, porque gobernar es hacerlo con la población, con el poder vecinal”, añadió.

A inicios de marzo, Morales había advertido que no trabajaría con los candidatos opositores que ganen las elecciones.

El Alto es una ciudad vecina de La Paz habitada mayormente por inmigrantes aymaras y principal bastión electoral de Morales, quien no había perdido ninguna elección en ese lugar desde 2005.

Dos días antes de los comicios, presagiando la derrota, Morales dijo a sus bases: “No podemos perder (…), no creo en las encuestas, creo en los movimientos sociales, creo en el pueblo”.

Con el lema de “El Alto de pie, nunca de rodillas”, esa ciudad de unos 800.000 habitantes desató en 2003 la “guerra del gas”, que se saldó con 60 muertos y la renuncia del presidente liberal Gonzalo Sánchez de Lozada, que pretendía exportar gas a Estados Unidos vía puertos chilenos.

El líder de Unidad Nacional (UN), Samuel Doria Medina, derrotado por Morales en las elecciones nacionales de octubre pasado, dijo que el triunfo de Chapetón “escribe una nueva senda en el futuro político de Bolivia”.

El resultado no afecta sin embargo la estabilidad de Morales, reelegido con el 61% el año pasado para un tercer mandato de cinco años, ni su férreo control del Parlamento, que le asegura gobernabilidad.

Es, además, el más popular de sus colegas en la región, en momentos en que la economía del país registra sólidos índices de crecimiento.

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